Nos impusieron restricciones para producir, denuncian
Si bien las autoridades analizaron las quejas de los vecinos, no consideraron los requerimientos propios de la producción del ladrillo, porque están mermando esta actividad
Por Rafael Hernández Guízar

“No sabemos de qué vamos a vivir porque si es nomás el día que dicen y a la hora que dicen, pues no nos sale”, se queja uno de los fabricantes de ladrillo sobre la precaria situación de horarios en que los mantiene el ayuntamiento de Tonalá/Fotos: Francisco Tapia
Ladrilleros de Tonalá se quejaron ayer de las limitantes que tienen para desempeñar su oficio, aseguran que ya están regulados pero no les ajusta el horario que les extendió el ayuntamiento.
Y es que tras las denuncias por la contaminación que desprendían estas actividades, los ladrilleros pueden sólo trabajar dos días a la semana y con horarios definidos, algo que les ha mermado la producción y por ende, las ganancias: Ya no nos dejan trabajar, no nos dejan quemar porque tenemos que ir a sacar un mensaje y sólo quemar el día estipulado que ellos dicen, lunes o jueves podemos quemar, de 10 a 12 de la mañana el precalentamiento y de ahí hasta que acabemos, pero ya ahorita necesitamos empezar a las 7 de la mañana para acabar a las 7 de la noche y no está permitido”, dijo uno de los ladrillero ayer en entrevista con Página 24.
“Los fines de semana no podemos trabajar porque los vecinos se están quejando y pues no sabemos de qué vamos a vivir porque si es nomás el día que dicen y a la hora que dicen pues no nos sale”.
Para este ciudadano, las autoridades municipales han quedado cortas en haber revisado cuáles son sus necesidades. Dijo que si bien se han analizado las quejas de los vecinos, debería de haberse tomado en cuenta también los requerimientos propios de la producción del ladrillo.
“Yo siempre es he dicho a los que vienen a inspeccionar, que vengan y sancionen a los que estén haciendo las cosas mal, pero no a todos, ellos necesitan venir a ver quiénes están quemando; en el ayuntamiento si nos están apoyando pero no nos dejan trabajar como se necesita para sacar a la familia adelante, nosotros perdemos el cliente y el dinero para la familia por ejemplo porque no alcanzamos a tener el ladrillo a tiempo y como lo quieren”.
Dijo que al momento el ladrillo de azotea, el que él produce, tiene un precio bajo debido a la competencia: “Mil 200, sale a 1.20 la pieza y nomás hacemos ladrillo de azotea, yo sólo trabajo y saco lo que alcanzo ya porque la edad no me da”, agregó.
En el pasado, casos relacionados con esto se expusieron a través de Página 24 donde vecinos de fraccionamientos como Haciendas Tonalá, dejaron en claro su rechazo a la manera en la que se trabajaba por parte de estas empresas a las que incluso las acusaron de quemar hasta baterías de carro y llantas, además de otros plásticos y basura para el calentamiento de los hornos.
Derivado de esto, se inició una regulación por parte de las autoridades municipales que va en consonancia con la ley de medio ambiente de Jalisco y donde se estipula la necesidad de que se adecue la actividad para producir la menor cantidad de problemas a la ciudadanía.
