Voto de castigo fue jalón de orejas del pueblo: Aristóteles
Para el mandatario, lo que la gente quiere son gobiernos cercanos, que atiendan demandas y hagan partícipes a los ciudadanos en la toma de decisiones, para que sepan que se les toma en cuenta
Por Francisco Andalón López

Aristóteles Sandoval explicó por qué el PRI se volvió tercera fuerza política en las pasadas elecciones: son un partido que opera como un juego de espejos, “un diálogo entre muy pocos en el que el ciudadano queda fuera”, hecho que costó muy caro al Revolucionario Institucional, ya que perdió cientos de espacios a lo largo y ancho de México y de Jalisco/Foto: Cortesía
El cambio de nombre del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es lo que menos le importa a la gente, lo verdaderamente relevante sería modificar de fondo la estructura del mismo, recobrar los ideales por los cuales se fundó y con los que se gobernó durante tanto tiempo, consideró Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, gobernador del estado.
“Lo que los ciudadanos le dejan a nuestro partido no es cambiar de nombre sino cambiar de fondo, el mensaje es un ‘adáptate porque los tiempos han cambiado’, es un ‘escúchame, yo mando, no tu cúpula o tus compañeros’”.
Ayer, durante la entrega del doctorado Honoris Causa a Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay, el mandatario estatal aprovechó la toma del micrófono para hablar acerca de los resultados electorales que no los beneficiaron el pasado 1 de julio y que convirtió al PRI en la tercera fuerza política, cuando todavía hoy es la primera a nivel nacional.
“Los mexicanos dejaron muchos mensajes en las urnas. Con el que yo me quedo y que recojo con gran apertura y conciencia es uno que tiene que ver con el partido al que pertenezco, como muchos de los grandes partidos que ahora pasaron a ser pequeños partidos en representación de la sociedad. Y ese mensaje fue un rotundo no, a la idea de seguir bajo la misma lógica”.
“Una lógica basada en las formas que no son sino una manera de establecer un juego de espejos, un diálogo entre muy pocos en el que el ciudadano irremediablemente queda fuera. Ese insistir en hablar entre nosotros y, sólo entre nosotros, ha limitado, entre otras cosas, nuestra capacidad de debatir, de disentir, de discutir y, con base en eso, entendernos que el conflicto es necesario en la política, reconocer lo que se hizo mal y comenzar como partido a delinear un remedio”.
Para Aristóteles Sandoval, lo que la gente quiere son gobiernos cercanos a la sociedad, que se atiendan sus demandas y sobre todo que se les haga partícipes en las decisiones, para que sepan que se les ha tomado en cuenta, tal como ha ocurrido en otros países de Latinoamérica, en donde la ciudadanía se ha empoderado.
“El mensaje que nos dejaron es muy parecido al que han dado a los electorados de otros países a su clase política y sus partidos tradicionales. En el caso de México y de mi partido, entraña el llamado de un electorado que nos urge a definirnos, en nuestro caso, dejar las ambigüedades, decir con claridad si vamos a ser el partido que defienda las causas más progresistas: ampliación de libertades, legalización de ciertas drogas y una repartición justa y equitativa de la riqueza producida, o si vamos a seguir derivando en visiones a menudo tecnicistas, frías y, hay que decirlo, conservadoras”.
