A pesar de que el delito había prescrito en el estado norteño

Por Jaime Ramírez Castillo

El Juez Noveno de lo Criminal, Jaime Gómez, habría mandado a la cárcel a una mujer por un delito prescrito en Sonora, debido a un presunto fraude que el esposo de la mujer realizó con su empresa camaronera/Fotos: Especial

El Juez Noveno de lo Criminal, Jaime Gómez, habría mandado a la cárcel a una mujer por un delito prescrito en Sonora, debido a un presunto fraude que el esposo de la mujer realizó con su empresa camaronera/Fotos: Especial

Todos los mexicanos tene­mos la garantía de no ser juz­gados dos veces por el mismo delito, pero para una señora de 45 años de edad parece que esa garantía jamás existió.

Una mujer terminó em­pantanada en los dos sistemas de justicia penal, el inquisi­torio y el nuevo, violando así sus garantías como ciudadana de éste país.

La señora Alejandra To­rrecillas Burrola, de 45 años, se encuentra detenida en el reclusorio femenil de Puente Grande Jalisco, al ser acusada del delito de fraude específi­co y amenazas, en donde el Juez Noveno de lo Criminal del primer partido judicial (el sistema tradicional o inquisi­torio) le fue girada una orden de aprensión bajo el expe­diente 103/2017_A.

La persona privada de su libertad fue detenida en la ciudad de Hermosillo Sonora, por parte de los agentes de las Fiscalías de Sonora y Jalisco, después fue trasladada a Gua­dalajara en donde le señalan sus delitos.

La defensa de la quejosa, al ser informados de los deli­tos por los que era acusada la mujer, estableció que los deli­tos no son considerados como graves (amenazas y fraude especifico), por lo tanto soli­citó que enfrentara su proceso en libertad, pero este derecho le fue negado por parte del Poder Judicial de Jalisco, ar­gumentando que no era po­sible dejarla libre porque la acusación de las amenazas, al ser considerada una persona peligrosa.

El problema inició cuando el esposo de Alejandra Torre­cillas, Gustavo Adolfo Galaz Ruiz, tuvo la idea de realizar un negocio, el cual consistía en comprar alimento para la crianza del camarón a la em­presa VIMIFOS S.A de C.V, para su propia empresa Acuí­cola México S.A de C.V.

Debido a que la Acuícola tuvo un alza en la producción del marisco, solicitó una am­pliación de crédito a Vimifos para poder estar a la altura de la alta demanda que tenían en el año 2010.

Pero para la desgracia de la empresa Acuícola, uno de los bancos de camarones que estaban en crianza tuvo una enfermedad conocida como “La Mancha blanca”, ocasio­nando que la especie marina muriera, perdiendo todo el di­nero invertido y, con ello, la posibilidad de pagarlo.

De esto se derivaron juicios civiles en donde los represen­tantes de Vimifos exigieron el pago del contrato o de lo con­trario embargarían más de una decena de fincas que fueron dejadas en garantía, por la em­presa de crianza de camarones, además que tampoco pudieron pagarles a sus trabajadores por los sueldos caídos, en los años 2010 y 2011.

Los convenios de carácter civil se firmaron en la ciudad de Hermosillo y Cajeme So­nora, pero determinaron que esta figura de lo civil se some­tería a los tribunales del esta­do de Jalisco.

Obviamente que, al no pa­gar el adeudo, llevaron a cabo un convenio de pagos, pero la mala racha de Gustavo Adol­fo lo llevó a no pagar, reavi­vando el problema.

Los apoderados de Vimi­fos solicitaron el remate de los bienes que fueron dejados en garantía en el estado de Sonora, pero la empresa tuvo un revés porque las garantías fueron embargadas por la jun­ta local de conciliación y ar­bitraje, del estado del Norte luego de que los 60 trabajado­res demandaron el pago de los sueldos caídos.

Se presume que en ven­ganza los funcionarios de Vi­mifos levantaron denuncias en Sonora por fraude genérico, en contra de Gustavo Adolfo Galaz, y sus empleados pero el delito prescribió, bajo la averiguación previa 91/2015, de la Fiscalía Sonorense.

No conformes con esto, los abogados de Vimifos, presen­taron una nueva denuncia en la Fiscalía General de Jalisco por el delito fraude especifico y falsedad en declaraciones en contra de Gustavo Galaz, de su esposa Alejandra Torre­cillas, de sus tíos, primos, cu­ñados, hermanos y ex trabaja­dores de la empresa Acuícola, a pesar de que ser los mismos hechos que habían sido de­nunciados en Hermosillo y no prosperaron.

Para esto se presumen que los litigantes de Vimifos de­nunciaron ante el agente del Ministerio Público de supues­tos hechos ocurridos en Gua­dalajara en el mes de septiem­bre de 2017, por amenazas en donde dijeron que Gustavo Adolfo, en compañía de su esposa Alejandra y demás pa­rientes señalados, incluyendo un ex trabajador de Hermosi­llo de nombre Carlos Eleazar Reyes Lucero, quien está tam­bién detenido en el reclusorio preventivo de Puente Grande, se presentaron a las instala­ciones de la empresa Vimifos para amenazarlos.

El caso al ser recepciona­do por el Juez Noveno de lo Criminal, Jaime Gómez, con autoridad solo en los munici­pios de la zona metropolitana de Guadalajara, se declaró competente por los delitos que ocurrieron en el estado de So­nora, a pesar de que estos fue­ron desestimados por la propia Fiscalía Sonorense, porque no se ejerció la acción penal.

El funcionario del Consejo de la Judicatura de Jalisco, se extralimitó en sus funciones porque pidió el aseguramien­to de fincas situadas en Her­mosillo, cuentas bancarias, como nóminas y hasta la pen­sión del IMSS de uno de los ex trabajadores de la Acuíco­la, que residen en el estado de Sonora, a pesar de que solo tiene competencia en Jalisco.

Ante la presunción de tan­tas irregularidades, los deses­perados familiares solicitaron la intervención de la goberna­dora de Sonora Claudia Pa­vlovich Arellano, del de Jalis­co Jorge Aristóteles Sandoval y del Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Ricar­do Suro Estévez, y presenta­ron una queja en la Comisión Estatal de los Derechos Hu­manos para que revise el ac­tuar del juez.