Esta vez no habrá mayoriteo, ni imposiciones ni albazos legislativos, coinciden en afirmar Dolores Padierna y Ricardo Monreal

Si la población votó por un cambio de régimen y el Poder Legislativo provee el marco jurídico bajo el cual gobierna el jefe del Ejecutivo, los legisladores de Morena tratarán de “limpiar el Congreso de prácticas indeseadas que lo han anquilosado”

Por Jesusa Cervantes

Ricardo Monreal asegura que no será fácil cambiar la mentalidad por la forma como ha funcionado el régimen, pero un gobierno honesto impondrá nuevas prácticas que destierren el cochupo, la dádiva y el favor indebido/Foto: Cuartoscuro

Ricardo Monreal asegura que no será fácil cambiar la mentalidad por la forma como ha funcionado el régimen, pero un gobierno honesto impondrá nuevas prácticas que destierren el cochupo, la dádiva y el favor indebido/Foto: Cuartoscurp

(apro).- Un cambio de régimen en el Congreso im­plica modificar su relación con los poderes económicos y con los medios de comuni­cación, así como combatir la corrupción y eliminar privile­gios, comenta Ricardo Mon­real Ávila, quien busca pre­sidir en el Senado la fracción de Morena, partido que cuen­ta con 70 de los 128 escaños en ese cuerpo colegiado.

Dolores Padierna –quien ganó una curul en la LXIV Legislatura que iniciará sus trabajos el próximo 1 de septiembre en el recinto de San Lázaro con 188 legisla­dores morenistas, así como 115 de sus aliados del Parti­do del Trabajo y del Partido Encuentro Social– adelanta que se harán cambios “para que el Congreso sea una institución del Estado y esté al servicio del interés gene­ral, con un funcionamiento abierto y transparente a la población”.

Esta vez no habrá mayori­teo, ni imposiciones ni alba­zos legislativos, coinciden en afirmar Padierna y Monreal en entrevistas por separado. Por lo que atañe a la Cámara de Diputados, comenta la pri­mera, se acabarán privilegios por un total de 2 mil millones de pesos, suma que, asegura, se reasignará a programas so­ciales. Y adelanta que se re­ducirá la dieta de los legisla­dores al 50 % y se eliminarán subvenciones especiales a los partidos políticos.

También, refiere, des­aparecerán las comisiones especiales y habrá una dis­tribución equitativa de las comisiones de trabajo pre­vistas en ley; pero, sobre todo, insiste, “si buscamos un cambio de régimen, no seremos ‘levanta dedos’”.

Monreal asegura que no será fácil cambiar la menta­lidad por la forma como ha funcionado el régimen, pero un gobierno honesto como el que, afirma, encabezará An­drés Manuel López Obrador, impondrá nuevas prácticas que destierren el cochupo, la dádiva y el favor indebido.

“Orden” y “disciplina”

Cuando López Obrador estuvo al frente del gobierno de la Ciudad de México, co­mentó: primero, llegar al sis­tema; después, sacudirlo.

Dice la diputada electa: “En el Congreso, los legisla­dores de Morena buscarán lle­var a la práctica ese principio. Entre las sacudidas están los cambios a la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados y a su Reglamento, así como mo­dificaciones al interior de los grupos parlamentarios, pues “queremos una cámara con disciplina y orden”.

“No se entienda esto como conservadurismo, sino que hay demasiado relajamiento en la eficiencia y en la respon­sabilidad de un legislador.”

Y abunda: Se va a “achi­car el aparato; se quitará todo lo que no sea necesa­rio. Se está haciendo un es­fuerzo enorme de reducción en el presupuesto para 2019. Se trata de que sobre (dine­ro) y se mande al Ejecutivo, en específico a la Secretaría de Hacienda, para que se destine a programas que de­mande la población.

Señala que el gobierno de Enrique Peña Nieto ya acep­tó “abrir todo el presupuesto” para que sea el equipo de tran­sición del presidente electo el que lo elabore. “Por lo pronto, los diputados recién electos buscamos una reducción de privilegios que llegan a los 2 mil millones de pesos”.

Este año el presupuesto de la Cámara de Diputados fue de 8 mil 433 millones 435 mil 153 pesos, mientras que el Senado manejó 4 mil 905 millones 20 mil 157.

Según Monreal, una de las primeras leyes que se discu­tirán en San Lázaro y deberá ratificar el Senado una vez aprobada es la de Austeridad Republicana. “Estamos ha­blando de una reducción de los altos sueldos; eso involu­cra a los tres poderes: Ejecuti­vo, Legislativo y Judicial”.

Y reitera: “Vamos a hacer cambios radicales… Se sacu­dirá al Congreso”, pues la re­visión es exhaustiva.

Abunda: “No se va a ex­cluir ningún tema: bonos ex­traordinarios como aquellos de 1 millón que hubo por haber aprobado las prime­ras reformas de este sexenio. Vamos a eliminar lo funda­mental, como los privilegios, salarios excesivos y los bonos pro ley”.

Y también asegura que, aun cuando haya conceptos “disfrazados”, se van a su­primir. Aclara: “no se va a reducir en un 50% el presu­puesto total de cada cámara”, pues existen gastos que son inamovibles, como el pago a trabajadores.

Hoy, los emolumentos de un diputado, sin contar si pre­side alguna comisión o forma parte de la Mesa Directiva, se componen de tres rubros: die­ta mensual, asistencia legis­lativa y atención ciudadana. Juntos, suman 149 mil 230 pesos.

Padierna aclara que se reducirá al 50 % la dieta en San Lázaro, pero no se elimi­nará la asistencia legislativa, ya que un diputado tiene por obligación que detectar las necesidades de sus votantes, tratar de cubrirlas y proponer cambios que los beneficien. Por ejemplo, dice, se necesita realizar trabajo de campo. La gestión del legislador no con­siste sólo en elaborar leyes.

Hasta ahora el manejo de esos recursos ha sido “discre­cional”; ha servido para gasto personal y se ha desviado. Por eso ahora se buscará transpa­rentarlo; incluso “se exigirá una nómina de quienes estén trabajando en territorio, cum­pliendo con vistas y atención (a la ciudadanía)”.

Se acabaron los pagos de viajes, automóviles, salón de belleza y tantas cosas en las que se desvía dinero; “todo eso va a desaparecer”, asegu­ra Padierna.