Sólo una trabaja al cien por ciento; otras incluso generan daños ambientales

La grave situación se da pese a que hay dinero del erario destinado para estos fines; sin embargo, es tan escasa la labor, que resulta más peligrosa que benéfica

Por Rafael Hernández Guízar

En la planta de tratamiento de Los Molinos, por ejemplo, la solución que el ayuntamiento da a las aguas residuales es “sembrarla” haciendo zanjas para repetir una y otra vez el proceso, de modo que la suciedad es absorbida por el subsuelo, infiltrándose y contaminando los mantos acuíferos/Foto: Rafael Hernández Guízar

En la planta de tratamiento de Los Molinos, por ejemplo, la solución que el ayuntamiento da a las aguas residuales es “sembrarla” haciendo zanjas para repetir una y otra vez el proceso, de modo que la suciedad es absorbida por el subsuelo, infiltrándose y contaminando los mantos acuíferos/Foto: Rafael Hernández Guízar

En Zapopan no funcionan las plantas de tratamiento de aguas, los desechos contaminan el subsuelo y los mantos acuíferos por negligencias del ayuntamiento. Tras un recorrido por varias plantas de tratamiento del municipio constatamos que está en desuso pese a que en el ayuntamiento zapopano hay dinero presupuestado para el funcionamiento de las mismas plantas.

Los olores fétidos se impregnan en los alrededores, afectando a miles de personas que deben soportar no sólo lo nauseabundo de aquellas plantas que no funcionan, sino también las enfermedades gastrointestinales que se desprenden de esto.

Al momento, la administración municipal tiene 11 plantas de tratamiento a su cargo y sólo una de estas está en funcionamiento.

Información publicada por el diario El Informador confirmó lo anterior: “Solamente la del Rastro Belenes alcanza 100% de eficiencia; cuatro están en condiciones regulares; cinco ubicadas en las delegaciones mencionadas ya cumplieron su vida útil; y la planta de Los Molinos, que trataría agua de más de 4 mil habitantes del fraccionamiento, está sin el proceso de recepción de flujo”.

La Venta del Astillero

Uno de los casos más escandalosos para la población es el que se vive en la delegación de La Venta del Astillero, ya que la planta de tratamiento de aguas residuales no está en funcionamiento, pero además se vierte en este sitio contaminantes de empresas de los alrededores.

El agua de drenaje corre a ras de suelo y no hay control de las autoridades para evitar que toda la población que habita en este lugar tenga contacto con la materia fecal que se desprende de estas aguas contaminadas.

Al pasar por la tierra, se seca y el aire la volatiliza, se cumple entonces algo que según especialistas de la Universidad de Guadalajara se denomina “fecalismo al aire libre”, es decir, que la materia fecal se va entre el polvo que lleva el aire y ésta llegan a las personas a través del contacto con la piel y las mucosas, causando así una gran cantidad de enfermedades gastrointestinales y parásitos.

Pero no sólo esto, además atestiguamos cómo los niños juegan en las calles, entre la tierra contaminada, incluso, de muchos menores que caminan descalzos entre las aguas contaminadas que salen de las casas y que forman un gran cauce de arroyo pestilente que va a parar en la planta de tratamiento.

Recorrimos la misma y verificamos el abandono de dicha planta: “Y está peligroso porque como hay tanques vacíos y los niños se meten a jugar ahí, pues eso es lo que nos preocupa, que se vayan a caer en lo tanques o en el agua, y entonces quién va a responder porque se pueden meter como si nada”, dijo una de las vecinas muy molesta con la actual administración ya que han ignorado sus peticiones desde que entraron al poder.

“Ya se los pedimos, de hecho el que está de presidente nos dijo que nos iba a ayudar y nada, no hay ayuda”, agregó.

La Primavera

Otra de las plantas que tampoco está en funcionamiento es la de la delegación de La Primavera;  este poblado cuenta también con una planta que está en desuso; sin embargo, la llegada a este sitio es aún más difícil.

Se debe caminar por una brecha estrecha, sinuosa, llena de lodo que se forma por la tierra del lugar y las aguas con desechos sanitarios que salen de las casas y que van por el cauce del río pestilente que pasa por el lugar.

Por casi todo el pueblo las calles cuentan también con la misma peculiaridad que la antes señalada, agua de los hogares que va por el arroyo peatonal y vehicular, que no queda en las fosas sépticas y que igualmente causa mal olor y enfermedades entre la población.

Las condiciones del lugar son paupérrimas, hay pobreza evidente y se acompaña del hartazgo de la ciudadanía, quienes aseguran que sólo los visitan en temporadas electorales: “Pero siempre es lo mismo, nomás viene y dicen que van a arreglar y pos nomás vea”, dijo don José Ramón, un vecino del lugar.

“Apesta, y cuando llueve se pone peor porque se junta el agua y a caminar entre el lodo, que ya sabe qué cosa es lo que trae el lodo, ojalá que nomás fuera lodo, pos eso como quiera uno se lo limpia, pero ya trae el agua restos, ya sabe de qué”, lamentó.

Los Molinos

Otro de los casos que constatamos fue el de la planta de tratamiento de aguas residuales Los Molinos.

En esta zona, se reciben las descargas de miles de habitares del fraccionamiento Molinos y Los Tréboles, pero tampoco funciona.

Ingresamos a la planta que está cerrada, enmallada; apreciamos que esta consta de tanques de almacenamiento de agua donde se hace el proceso de sedimentación, pero lejos de que esté en funcionamiento cuenta con tubos que sacan el agua contaminada a predios vecinos, se almacena en zanjas que fueron excavadas para luego ser rellenadas. La suciedad se absorbe por el subsuelo, infiltrándose y contaminando los mantos acuíferos.

Luego de unos días, nuevamente se hacen zanjas para repetir el proceso una y otra vez, por ello, la tierra en todo el lugar huele y trae consigo materia fecal.

Dos grandes pilas en la tierra se parecían; con agua verde, enlamada, con un olor indescriptible, salen de tubos que localizamos en el lugar.

Los vecinos de este lugar indicaron que es en la temporada de calor cuando más han sentido los malos olores ya que “se concentra mucho, mucho de verdad es una cosa que se quiere uno vomitar, ojalá que vinieran los del ayuntamiento a ver cómo vivimos”, dijo una de las vecinas que arremetió con el ayuntamiento.

La información publicada en el diario Informador al respecto, titulo un artículo de investigación como “Delegaciones en Zapopan sufren por aguas negras”, lo cual resultó ser cierto según el dicho de los vecinos.

Según el artículo las platas están prácticamente en desuso en su mayoría; la planta llamada Nextipac 1 está “rebasada en su capacidad de amortiguamiento de flujo. El sistema es obsoleto ya que cumplió su vida útil”.

La llamada Nextipac 2, “actualmente se encuentra rebasado en su capacidad de lujo. El sistema es obsoleto ya que cumplió su vida útil”.

La que se ubica en san Miguel Tateposco tiene “instalaciones se encuentran en buenas condiciones. Se pretende alcanzar una eficiencia del 97 por ciento”.

Asimismo, la de los Molinos “actualmente se encuentra inhabilitado el proceso de rehabilitación de flujo”.

Debido a esto, organizaciones ambientalistas prepararon denuncias contra el ayuntamiento que serán presentadas en breve en la Fiscalía General del estado (FGE) esto, debido al daño ambiental que se ha ocasionado y la responsabilidad de varios funcionarios municipales que se han encontrado en una investigación realizada por los mismos vecinos.