El “nuevo” mercado aún tiene pendientes

Tras el incendio de 2014 que acabó con el lugar, y luego de la reconstrucción del inmueble, por fin desembalaron la histórica pieza para colocarla… pero el sitio se sigue inundando de abajo

Por Francisco Andalón López

El lugar donde se pone el histórico arco del mercado Corona no se encuentra en óptimas condiciones, puesto que algunas piedras del piso ya no están, y el machete del amo Torres todavía sigue desaparecido/Foto: Francisco Andalón López

El lugar donde se pone el histórico arco del mercado Corona no se encuentra en óptimas condiciones, puesto que algunas piedras del piso ya no están, y el machete del amo Torres todavía sigue desaparecido/Foto: Francisco Andalón López

Casi instalado al 100 por ciento, es como se encuentra el arco histórico del mercado Corona, tras cuatro años de permanecer guardado en una bodega junto con su balaus­trada, con la promesa de que sería reinstalado en cuanto fuera reconstruido el inmue­ble tras el incendio de mayo de 2014, algo que se había incumplido.

Este arco es el que recuer­da el pasado de este predio, que tuvo como primera cons­trucción el convento de Santa María de Gracia en el siglo XVII, que fue demolido para posteriormente fungir como cementerio hasta 1888.

En ese año Ramón Coro­na mandó la construcción del primer mercado, que fue con­cluido en 1891 y se le puso el nombre de mercado Corona en su honor, luego de haber sido asesinado en noviembre de 1889.

En 1910, 1919 y 1924 se registraron incendios en el inmueble, pero ninguno pudo acabar con este arco, que prevaleció aún después de la reconstrucción del mer­cado en 1963, año en el que la información sobre este suceso en ambigua con res­pecto a este arco, ya que al­gunos señalan que se cambió con nueva cantera, pero otra información señala que es la misma del siglo XIX.

En el incendio de 2014 también permaneció de pie, pero se quitó y guardó durante la construcción del nuevo in­mueble, argumentándose que se instalaría enseguida estu­viera el nuevo inmueble, pero se buscaron diversas opciones  para ser reinstalado, sin que ninguna fuera aceptada.

Ahora este arco fue res­taurado y limpiados para que regresen a su lugar original, a cinco metros de la fachada principal que se ubica sobre Hidalgo, para lo cual se contó con una inversión de tres mi­llones de pesos.

Aunque en la zona en don­de permanecerá no se encuen­tra en óptimas condiciones, puesto que algunas piedras del piso ya no se encuentran en las inmediaciones y el ma­chete del amo Torres todavía sigue desaparecido.

Pero no es lo único que tiene como pendientes este inmueble que fue abierto en 2016, ya que los dos últimos pisos subterráneos en don­de se encuentra el estacio­namiento no han podido ser abiertos por las filtraciones de agua que no han podido ser controladas.

Como parte de las obras se determinó hacer una especie de conducto para que el agua se desperdicie en el drenaje, pero que no fue suficiente para contenerla y se ha opta­do por no abrir dichos pisos, puesto que además tampoco se ha necesitado, dado que el estacionamiento no se llena como se esperaría, puesto que además, se trata de uno de los más caros.