Reinserción social es una ilusión, coinciden especialistas en simposio

Es aberrante que tres de cada 10 reclusos de Puente Grande están en una situación jurídica sin definirse, esto resulta preocupante, dadas a las condiciones en que viven, y la convivencia entre criminales de carrera y delincuentes menores

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Arrancaron en el Congre­so local las reuniones con especialistas en el tema de reinserción social en el país, con el objetivo de analizar los factores que han suscitado que los modelos actuales al respecto no funcionen, y lo­grar en Jalisco reformas a la ley que establezcan acciones adecuadas de rehabilitación de presos, así como su inser­ción en la sociedad.

En el simposio “Reinser­ción social, mito o realidad”, en el que participaron exper­tos del estado, se presentó un diagnóstico integral del siste­ma penitenciario en México, en donde se analizaron fac­tores como la alimentación que recibe un interno en los penales estatales y federales, así como la reglamentación a la que son sujetos.

También, se externaron varios de los problemas como la sobrepoblación de estos lu­gares; las deficiencias proce­dimentales de los centros de reclusión, pues en un mismo lugar se establecen las mis­mas horas y espacios de con­vivencia entre reos de menor calado hasta criminales, lo que transforma a los centros penitenciaros –concordaron– en “escuelas de crimen”; así como la falta de definición ju­rídica para muchos internos.

“Tan sólo en Puente Gran­de, 30 por ciento de los ahí re­cluidos se encuentran en una situación jurídica sin definir­se, por lo que es imperativo que el Poder Judicial mejore procesos y revierta este grave problema, pues delincuentes que ya podrían haber sido liberados –o incluso que po­drían haber llevado su juicio en libertad–, se encuentran en convivencia con multidelin­cuentes, aprendiendo nuevas formas de trasgredir la ley, en lugar de rehabilitarse inte­gralmente”, señaló el diputa­do Augusto Valencia, organi­zador del simposio.

Por ello, se enfatizó en que además de proponer solu­ciones para lograr una mejor reinserción social en centros penitenciarios, se debe hacer lo posible para crear progra­mas que preparen mejor a la sociedad, a fin de integrar sin problemas, temores o este­reotipos a quien cumplió con una condena.

“Es necesario romper pa­radigmas en torno a la rein­serción social, en torno a la pena misma; determinar si las penas de prisión producen corrección, o intimidación, o de plano no producen ningún modo de prevención, es decir, no impiden la delincuencia”, agregó Valencia López.