Cartas a Página 24

Señor director:

El pasado miércoles 23 de mayo del actual, los colectivos Ambientalistas y Defensores de los Derechos Humanos de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y del estado de Jalisco lanzamos un reto para todos los candidatos desde la presidencia de la República, senadores, diputados federales, locales y a las alcaldías de los 14 municipios señalados dentro de la ya muy conocida “macro” recomendación sobre la contaminación del río Santiago, para que firmen un compromiso serio y responsable que detenga las descargas de aguas contaminadas, domésticas e industriales en todos los cuerpos de agua como la cuenca del Ahogado, el río Santiago, la laguna de Cajititlán, el lago de Chapala, la presa de Valencia y todos los arroyos que siguen siendo utilizados como drenajes a cielo abierto por todos los municipios.

En los últimos “debates” de todos los candidatos muy poco hemos escuchado en ese sentido. Sólo balbuceos incoherentes y sin un proyecto congruente con la realidad. Algunos prometen remedios mágicos, pues dicen que en su administración quedará resuelto este grave problema ambiental y de salud pública. Otros están más perdidos, pues sólo lo declaran sin fundamentos científicos y sin demostrar su interés por remediar esta catástrofe ambiental, que está enfermando y provocando la muerte de nuestros familiares y amigos. Sólo en El Salto, en los últimos 10 años ya han fallecido más de 900 personas, la gran mayoría han sido mujeres y menores de edad.

Estamos esperando la respuesta de los candidatos de los tres grupos y/o frentes, de los de los otros partidos y de los independientes, pues hasta el momento sólo escuchamos el silencio y su falta de interés. Lo único cierto es que de no firmar su compromiso ante las y los afectados de estas zonas devastadas estarán demostrando su desprecio a los potenciales votantes, perdiendo nuestra confianza y nuestro voto.

Ojalá este equivocado, y se vuelquen a esta convocatoria ciudadana honesta y justa. Cuando la gente no tiene palabra, tenemos que tener un registro por lo menos en un papel. Así me lo decía don Tomás, un líder indígena de la selva Lacandona. El hombre vale por su palabra, cuando la pierde no vale nada. Los papeles solo sirven para dos cosas, la primera para escribir una carta de amor a nuestra novia y nuestros hijos. La segunda, para ir al baño.

Esperamos su respuesta y quedamos a sus órdenes.

Atentamente

Raúl Muñoz Delgadillo,
presidente del Comité Ciudadano en Defensa Ambiental de El Salto