De tubo roto escapa podredumbre: Vecinos

Pidieron al alcalde con licencia que voltee a ver esta comunidad olvidada que hoy por hoy es blanco de la contaminación en el agua

Por Rafael Hernández Guízar

Enormes problemáticas aquejan a la población de la comunidad de La Venta del Astillero en Zapopan, asegu­ran que el ayuntamiento no se hace cargo de la planta de tra­tamiento de aguas y por este motivo viven en pésimas con­diciones.

Esther Aguirre, una de las vecinas molestas por la conta­minación que viven, denunció que pese a los muchos repor­tes al ayuntamiento zapopano, nada se ha logrado.

“A falta de atención a nues­tra planta hay muchos olores muy fuertes y cuando hay lluvia se sale el agua, esto es insoportable, es pura agua de drenaje, de aquel lado hay un tubo roto y cuando llueve pues se sale un olor muy fuerte, este es un lugar muy sucio”, dijo.

–¿Qué le diría a su presi­dente municipal?

–Híjole, pues que venga a ver qué onda porque aquí hay mucho niño y los vecinos es­tamos mal, la verdad es que es muy incómodo vivir aquí y queremos una mejoría en el vecindario, mejor vida para que los niños no tengan que batallar con esto.

–Para proteger a sus niños.

–Sí claro, porque no pue­den ni jugar a gusto porque hay unos agujeros muy gran­des con agua y es peligroso, hay muchas formas de que se accidenten.

Tras dar un recorrido por la zona constatamos las malas condiciones de vida a la que la mayoría de los vecinos están expuestos.

La planta de tratamiento de aguas residuales que está en el sitio se encuentra abandona­da, no cumple con su función principal que es la de limpiar el agua que viene del drena­je de todos los vecinos, pero también de las empresas que se ubican en los alrededores.

Por un tubo de drenaje que llega a la planta de tratamiento, sale agua pestilente y de color verde, se aprecia una gran can­tidad de materia fecal y el olor es insoportable.

Una gran parte de esta agua va a parar directamente a un arroyo natural que corre por un costado de la planta.

Y el grado de marginación de esta comunidad es tal que incluso, percibimos a varios niños que andan descalzos en la calle, pisando la estela que deja esta agua sucia.

Por cierto que el funcio­namiento de la planta de tra­tamiento de aguas, según el artículo 115 de la Constitu­ción mexicana corresponde al ayuntamiento mismo sin que al momento se cumpla lo se­ñalado.