En campañas es donde más se da: Especialistas
Por Francisco Andalón López

“La forma más delicada para la democracia de corrupción tiene que ver con el financiamiento de la política y los partidos”, explicó uno de los investigadores presentes en el seminario “Y ahora qué México”/Foto: Francisco Andalón López
La corrupción en los gobiernos inicia desde que quienes llegan al poder se encuentran en campaña política, porque hacen promesas a quienes los apoyan que en cuanto lleguen al poder, los beneficiarán con contratos por los diversos productos y servicios que ofrecen, consideró Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana.
Al participar en el seminario “Y ahora qué México” en el conjunto de Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara, lamentó que por este motivo el país sea rehén de la corrupción desde hace muchos años, sin que estas malas prácticas puedan ser modificadas pese a que ha sido un problema que se ha enraizado.
“La forma más delicada para la democracia de corrupción tiene que ver con el financiamiento de la política y los partidos, no me alargo, todos sabemos que las licitaciones en México empiezan en las campañas electorales, no cuando se publica el pliego de convocatoria, sino cuando se anuncia el tren, el aeropuerto, la obra de infraestructura no es casualidad, que propuestas de infraestructura se parezcan a las de diversos partidos”.
Lo peor de todo, es que anualmente se registran alrededor de 220 millones de actos de corrupción en las áreas burocráticas, lo que significa que haya una afectación a la economía de los contribuyentes, quienes tienen que pagar cierta cantidad de dinero para agilizar el trámite que se realiza.
Corrupción frena la productividad
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas publicada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), la corrupción afecta de forma negativa en la productividad de las empresas, distorsiona la asignación de recursos hacia fines productivos, lo que se traduce en reducción de ganancias e incentivos empresariales para la inversión y provoca la expulsión de capitales productivos.
A nivel nacional, el 82.2 por ciento de los negocios consideraron que la corrupción ocurre con frecuencia o mucha frecuencia entre los empleados de gobierno. El 64.6 por ciento de los establecimientos estima que se ven orillados a participar en actos de corrupción con el fin de agilizar algún trámite; 39.4 por ciento señaló que otro motivo es para evitar multas o sanciones, y 30.7% mencionó que obtener licencias o permisos son también motivo de corrupción.
Mientras que el 13.9 por ciento de las empresas consideraron que la corrupción se presenta para ganar contratos gubernamentales o para participar en licitaciones y el 12 por ciento para participar en licitaciones.
