Por eso no queríamos que la pusieran: Vecinos

Por Rafael Hernández Guízar

La ciclovía que defendieron los movimientos ciclistas en la avenida Marcelino García Barragán de Guadalajara se convirtió en la ruta de escape de los motorratones que operan en la colonia Universitaria, denunciaron ayer vecinos del sitio.

Y es que a través de esta vía, los rateros que operan en pareja y a bordo de motocicletas despojan de sus celulares y objetos de valor a las personas, dándose a la fuga a toda velocidad sin ser alcanzados por la policía municipal.

“Pasa lo que ya habíamos dicho, que iba a ser muy peligroso porque por ahí se van los motoladrones, y es bien fácil para ellos, nomás llegan, le dan el jalón a la bolsa o el celular y se van por ahí de volada y ni quien los alcance”, dijo Juan  Hernández, vecino de esta colonia.

“Por eso nosotros cuando se hizo la consulta esa que costó como un millón de pesos lo advertimos, que no queríamos esto porque el problema lo vivimos nosotros porque somos los que vivimos aquí, somos los que nos tenemos que aguantar cuando esto sucede porque de nada sirve que le avises a la policía si cuando llegan ya se fueron esos cuates”.

–¿Y las autoridades qué hacen al respecto?

–Pues lo que hacen es poco, realmente no pueden hacer mucho, tendría que haber de planta policía que estuviera parada aquí por la avenida para corretear a los rateros y eso no te garantiza que los atrapen; la solución no es otra que quitar la ciclovía, que se dejen de cosas, no queremos esto porque no nos beneficia.

Lo anterior se complementa con videos que circulan a través de redes sociales en donde se aprecia específicamente cómo estos rateros operan en la forma descrita, pero además se observa la forma en que se dan a la fuga a bordo de una motocicleta tipo scooter por la vía ciclista y con total impunidad logran su cometido, quedando el crimen en la impunidad.

Por cierto que estos delitos se suman a la larga lista de robos que se cometen en los alrededores del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la escuela preparatoria que se ubica justo a un costado de esa escuela, un sitio que el ayuntamiento tapatío había prometido reforzar en su seguridad, pero que según vecinos, a la fecha no ha sido suficiente.