En vez de hacernos un bien, el ayuntamiento naranja nos perjudicó

Quitaron un carril de circulación para poner jardineras y ampliar las banquetas, situación que ha afectado el trabajo regular de ruleteros, quienes criticaron que el gobierno de Guadalajara jamás los consultó para las obras

Por Rafael Hernández Guízar

“Son obras mal hechas, nos quitaron nuestro centro de trabajo, ya no podemos ni trabajar”, criticaron trabajadores del volante, a quienes la remodelación de los alrededores de la Central Vieja ha traído más males que beneficios/Fotos: Francisco Tapia

“Son obras mal hechas, nos quitaron nuestro centro de trabajo, ya no podemos ni trabajar”, criticaron trabajadores del volante, a quienes la remodelación de los alrededores de la Central Vieja ha traído más males que beneficios/Fotos: Francisco Tapia

“Alfaro, gracias por quitarnos nuestra fuente de trabajo” tronaron ayer taxistas irónicamente contra el ayuntamiento de Guadalajara por los obstáculos que han enfrentado para trabajar en los alrededores de la Central Camionera Vieja.

Se trata de un grupo de taxistas que trabajan en las inmediaciones de este lugar, ubicado sobre la avenida Los Ángeles, donde el ayuntamiento a cargo del alcalde interino Enrique Ibarra Pedroza creció las banquetas y puso jardineras, quitando un carril de circulación a esta transitadísima vía de comunicación; incluso, les redujo a ellos la posibilidad de instalarse en el sitio que por años habían trabajado.

Lamentaron que pese a sus peticiones, en el ayuntamiento trabajaron con lo que ellos creían sería funcional para la sociedad; sin embargo, dista mucho de lo que en realidad se requiere en este sitio, puesto que: “Son obras mal hechas, nos quitaron nuestro centro de trabajo, ya no podemos ni trabajar y está así desde Analco hasta R. Michel”, dijo uno de los trabajadores del volante.

Indicó que incluso se han dado ya accidentes, porque los espacios de circulación se han reducido al máximo: “Hay accidentes a cada rato, pasan muy pegados los carros y los camiones y le tumban a uno los espejos”, siguió el molesto taxista.

Y es que ellos como taxistas habían pedido que se les considerara en estas obras de remodelamiento que se hace en las inmediaciones de la Central Camionera Vieja, pero no fueron escuchados.

Según dijeron, fueron ellos los principales afectados, ya que al haberse reducido de tres a sólo dos carriles la circulación y acortárseles el espacio para el sitio en donde por años habían laborado, ahora muchos ya no pueden hacer guardia y esperar pasaje; en contraste, deben de estacionarse lugares donde frecuentemente son multados por agentes de movilidad municipal, o simplemente no consiguen que los pasajeros que llegan a la central puedan abordar sus carros de alquiler.