Foco de infección y con riesgo de caer: Vecinos

Ante la inacción del gobierno de Tlaquepaque han optado por poner un sistema de puentes caseros para poder entrar a sus viviendas

Por  Rafael Hernández Guízar

Con riesgo de caer al abis­mo, vecinos de la colonia tlaquepaquense Las Liebres, lamentaron ayer las pésimas condiciones en las que habi­tan, ignorados por sus autori­dades municipales. Muchos de los habitan­tes de este sitio deben cru­zar puentes de cemento para entrar a sus viviendas debi­do a que construyeron las casas en los márgenes de un canal de aguas negras que en el ayuntamiento jamás han arreglado.

“Pues mire, así mismo tenemos que entrar porque si no cómo”, dijo una de las mujeres que vive en este si­tio cuando la sorprendimos pasando por un puentecito que su marido construyó para ingresar.

Hartos de los malos olo­res de este canal, los vecinos de este sitio señalaron que es urgente que las autoridades hagan algo pues les atraen serios problemas de salud, sobre todo enfermedades re­nales y gastrointestinales.

Sin embargo, hubo quienes señalaron que la responsabili­dad es de todos, es decir, que además de la indolencia que las autoridades han mostrado, influye también la suciedad de los vecinos.

“Este arroyo no es agua sucia, es agua limpia, aquí hay veneros, cuando no co­rre el drenaje es agua limpia. Esto la gente lo hacemos y me cuento porque yo también estoy aquí, yo no contamino, pero otros sí. La gente es muy cochina y avienta las bolsas de basura, a pesar de que pasa el carretón de la basura. Cuan­do llueve qué es lo que pasa, pues que se hace un tapón y aquí a mí me han llegado col­chones, muebles, animales muertos, todo lo que la gente desecha lo mandan al arroyo y a mí me perjudica, yo me bajo a limpiar el arroyo, a lo mejor no lo hago al 100 pero hago lo que puedo”, dijo la señora Yolanda Pérez.

Y es que según los habi­tantes de esta colonia, con contaron ni con la oportuni­dad de que su alcaldesa María Elena Limón fuera a pedirles el voto, es decir, que no la conocen y por ello, adujeron las malas condiciones de vida que soportan desde siempre.

“Yo no sé ni quién es, aquí no vino”, dijo la misma mu­jer molesta por la falta de ac­ciones que les ayuden a tener mejor calidad de vida.

Alejandra Rosas, otra de las vecinas, dijo: “Aquí tene­mos tiempo pidiendo un cam­pito para los niños y nada. Ocupamos también que ven­ga más la patrulla porque no vienen casi”.

Al caminar por la colonia es evidente el nivel de aban­dono que padecen los veci­nos, constatamos que falta de todo, así como también, la desesperación de los veci­nos por sólo recibir prome­sas de quienes han goberna­do el municipio.