La creación desde el lenguaje cotidiano

El escritor y editor explica su concepción de lo poético y del acto creativo a partir de su experiencia

Por José Antonio Neri Tello*

El lenguaje poético, por su parte, busca generar una experiencia estética y acude, naturalmente, a otros recursos para alcanzar la síntesis, la contundencia o lo que el autor pretenda dejar registrado, asegura Gustavo Íñiguez

El lenguaje poético, por su parte, busca generar una experiencia estética y acude, naturalmente, a otros recursos para alcanzar la síntesis, la contundencia o lo que el autor pretenda dejar registrado, asegura Gustavo Íñiguez

La voz poética de Gustavo Íñiguez es una de las más interesantes que logra escucharse en Jalisco. Su tono y su búsqueda parten desde el mundo de lo interno y lo sensitivo. Es Licenciado en Turismo por la Universidad de Guadalajara, coordinó la revista Quiescencia, es autor del cuaderno de poesía Dromedario y de Incisión H, autor de los libros Espantapáramos y Vocación de animal, actualmente forma parte del equipo editorial de Mantis Editores.

Neri Tello: Quizá no se pueda definir la poesía, porque ello equivale a problemas de carácter filosófico y quizá ontológico a los que únicamente pudiéramos llegar a acercamientos, pero ¿qué es el poema?

Gustavo Iñiguez: Me gusta pensar en el poema como un espacio físico donde ocurren ciertos acontecimientos y se contienen los objetos; el poema es un lugar para ser ocupado. La manera en la que se disponga este espacio depende del autor y el modo en el que se ocupe le corresponde al lector. Para ilustrar lo que digo, podría pensar en una casa que el autor volverá habitable para el lector.

NT: ¿Qué lugar ocupa el lenguaje dentro de la vida cotidiana y cómo este se traslada a la poesía?

GI: El lenguaje es esencial en la vida cotidiana: posibilita el pensamiento y la interacción con los otros. Prefiero pensar que no hay traslado, sino que ambos son parte de una misma cosa. Es decir, la poesía ocurre en el lenguaje, y el lenguaje, en su cotidianeidad, permite que la poesía está ocurriendo constantemente.

NT: ¿Cómo la poesía y el lenguaje trastocan la realidad?

GI: La poesía es, en el mejor de los casos, realidad. Más que trastocarla, contribuye en su conformación.

NT: ¿Qué es lo que hace diferente el lenguaje cotidiano al lenguaje poético?

GI: La intención es donde radica la diferencia. En el lenguaje cotidiano se pretende, principalmente, la comunicación: es efectivo y más concreto. Aunque no siempre carece de situaciones poéticas. El lenguaje poético, por su parte, busca generar una experiencia estética y acude, naturalmente, a otros recursos para alcanzar la síntesis, la contundencia o lo que el autor pretenda dejar registrado.

NT: ¿Pasando las definiciones de los tropos literarios cuál es la función de la metáfora?

GI: Podría pensar que la metáfora alcanza destellos de sabiduría por el modo en el que, al conciliar conceptos, manifiesta una renovación que podría entenderse como lo revelador.

NT: El lenguaje poético nos lleva a una comunión, y de allí a una espiritualidad, no en el sentido religioso convencional o dogmático. ¿Qué sentido tiene dentro de lo poético el otro y la comunión con todo aquello que nos rodea?

GI: Creo que ese es “el sentido”, la fuente primordial de la escritura: alcanzar la comunión (sí, en el sentido religioso del término) con los otros.

NT: En Jalisco existe una vasta tradición poética, si señalaremos los cánones que han hecho una identidad sobre la poesía que se hecho en estado, ¿cómo pudiéramos definir esa identidad?

GI: Hablar de identidad es complejo, es un concepto que me supera. Pienso que hay coincidencias como el sitio en donde se colocan los autores al momento de abordar la escritura, los objetivos que se persiguen con los poemas y la figura que se quiere tener como poeta. A pesar de las diferencias estéticas que se pueden percibir, incluso como opuestas, creo que están esos puntos de los que podemos conjeturar una identidad en la poesía que se escribe en Jalisco.

NT: ¿Qué poetas o qué libros deberían de leerse para entender el canon que se ha establecido en Jalisco?

GI: Hablar de un canon me parece pretencioso. Pero sí hay libros que a mí me parecen esenciales. En primer lugar pondría la obra de Alfredo R. Placencia y después los mejores poemas de Ernesto Flores junto a muchas de las líneas memorables de Artemio González. Me resultan entrañables los libros Memoria de la especie de Raúl Navarrete, Pobrecito Señor X de Ricardo Castillo, Cantar de forastero de Raúl Bañuelos, Voluntad de la luz de Luis Armenta Malpica, Herida Luz de Carmen Villoro, Cielo de Ernesto Lumbreras y Descripción de un brillo azul cobalto de Jorge Esquinca.

NT: Haciendo una radiografía de la poesía en Jalisco, ¿qué fue lo que marcó a los poetas de tu generación? ¿Qué tenían o tienen en común?

GI: No podría decir si hay algo así como una marca. Percibo, sí, la búsqueda como un elemento común. La pluralidad de estéticas evidencia esta inquietud. Encuentro en mi generación una escritura que está cuestionando la herencia: negándola y asimilándola, replanteando sus límites y, principalmente, explorando posibilidades estéticas y discursivas. No es muy distinta a otras generaciones, solo un poco más lenta en la consecución de sus objetivos. Aún no encuentro en mi generación libros esenciales.

NT: ¿Qué autores jóvenes pudieran representar una apuesta a un futuro inmediato?

GI: Hay autores que me interesan como Abril Medina, Luis Eduardo García, Enrique Carlos Cisneros, Xitlalitl Rodríguez y Patricia Mata, por mencionar jaliscienses.

NT: ¿Qué características o qué es interesante en estos jóvenes?

GI: El rigor con el que asumen su trabajo poético es una de las cosas que me interesa. En Abril encuentro uno de los tonos más altos de los poetas de mi generación. De Luis Eduardo me asombra la manera en la que ha llevado su visión estética a una representación de la modernidad. Enrique Carlos es uno de los autores que me resulta más entrañable. Xitlalitl me interesa por la intensidad de su búsqueda y Patricia Mata por la fuerza emocional de su trabajo.

 

*Colaborador especial