Desde hace un año lo exigieron y no hay respuesta

En el museo municipal sólo tienen 30 por ciento de los hallazgos encontrados en la región, por lo que solicitaron les reintegren sus piezas de valor histórico

Por Francisco Barba

Que regresen las piezas arqueológicas extraídas en el año de 1994 de las tumbas de tiro en el cerro del Piñón, del municipio de San Martín de Bolaños, por la investigadora María Teresa Cabrero, es la petición que a través de un oficio fecha 27 de enero del 2016, el presidente municipal Adrían Montes solicitó a la titular del INAH Jalisco, Martha Lorenza López Mestas Cambero, pero a la fecha no han tenido respuesta.

Informó la encargada del museo municipal María Guadalupe Delgado Ortíz que el oficio fue recibido por Cristopher de Alba como representante de Cultura de Jalisco, a pesar de que en varias ocasiones ha intentado comunicarse con la titular del INAH Jalisco para preguntar sobre el paradero del resto de las piezas, desafortunadamente no lo ha logrado, sólo ha podido platicar con la secretaria.

Informó que las piezas que actualmente se exhiben en el museo municipal son sólo 30 por ciento de los objetos extraídos de esas tumbas de tiro, mientras que el 70 por ciento restante de las piezas se encuentran distribuidas entre el Museo Regional de Guadalajara y el Museo Nacional de Antropología e Historia.

Este museo, dijo la encargada, representa el origen de los habitantes de esta región, su cultura, sus raíces, su historia; y dada su riqueza arqueológica espera que el IHAH estatal y nacional regresen las piezas faltantes, si no todas, aunque sea un porcentaje para enriquecer el acervo histórico exhibido en las vitrinas del museo municipal.

De manera general, la encargada informó que el museo fue fundado en 1995, en la administración municipal de Raul Arellano, y abrió sus puertas con la finalidad de dar a conocer la cultura de los antepasados caxcanes, fundadores de este pueblo.

Según datos, el primer asentamiento humano en la región fue en el año 30 a.c. en la comunidad del Piñón, a unos tres kilómetros de la actual cabecera municipal, pues en esos tiempos buscaban las partes altas como sitios seguros para vigilar a la gente que pasaba, en el año 293 después de Cristo, que fue cuando ocurrió el abandono de los pueblos, una parte de la gente emigró y la otra parte se quedó, bajó del cerro del Piñón y se asentaron en lo que es actualmente la comunidad de Pochotitán, donde se tiene la esperanza que se reanuden las investigaciones para descubrir más riqueza histórica del municipio.