Las ventas simplemente no dan ni para comer, lamentan locatarios
Comerciantes del subterráneo culpan al ayuntamiento tapatío y a las obras de la línea 3 del tren ligero
Por Rafael Hernández Guízar

Entre goteras, plafones resquebrajados y paredes llenas de salitre, esta mercado municipal brinda a los pocos clientes un lugar maloliente, que para muchos es causa de miedo/Fotos: Rafael Hernández
Persiste la decadencia entre los comerciantes de Plaza Guadalajara debido, en primer lugar, al olvido del ayuntamiento tapatío y en segundo por la construcción de la línea 3 del tren ligero, según versiones de los afectados recabadas ayer por este medio.
Isabel Peralta, una de las pocas comerciantes que aún abren su local en esta plaza, señaló que las ventas simplemente no dan ni para comer en este subterráneo que el Ayuntamiento de Guadalajara ha abandonado: “No, no me alcanza. Yo trabajo en otro lado para poder solventar aquí en el local”, sentenció.
Con gesto adusto, relató a este reportero que antes, cuando era comerciante ambulante, ganaba mucho más al menos 500 pesos por día libres de inversión: “Pero era porque ya llevaba mi mandado a la casa. Yo vendía arriba, afuera del templo de la Merced (…) Los días que nos iba bien, pues hasta mil 500 pesos, antes sí nos iba muy bien, por eso muchos compañeros se han desesperado”.
Esta plaza comercial subterránea fue construida para sacar de las calles a los comerciantes ambulantes hace 12 años.
Pese a las intenciones del ayuntamiento, nunca se les cumplió con las promesas ofrecidas: Publicidad, apoyos económicos y la colocación de una tienda ancla que ayudara a que este centro de comercio tuviera éxito.
No sólo ya no se les da atención a los comerciantes sino que la plaza misma se ha venido abajo prácticamente. Entre goteras, plafones resquebrajados y paredes llenas de salitre, esta mercado municipal brinda a los pocos clientes un lugar maloliente, que para muchos es causa de miedo, pues hasta hace unos meses el lugar estaba apuntalado y daba la impresión a las personas de que en cualquier momento podía venirse abajo.
Justo encima de este subterráneo se ubica la plaza pública que lleva el mismo nombre, Plaza Guadalajara, en la que destaca una gran fuente que es la causante, según los comerciantes, de infinidad de goteras que han acabado casi con la totalidad de los plafones del centro de comercio.
La posibilidad de que destaque nuevamente el comercio en este sitio ha sido lenta, según los mismos locatarios, a quienes se les dijo que la obra del tren ligero terminaría beneficiándolos, pues la estación Catedral que se construye a un costado del subterráneo estaría interconectada con este pasaje y así, esperarían captar una mayor cantidad de clientes.
“Todavía no nos dicen, es lo que estaba platicando con el administrador porque el señor presidente municipal (Enrique Alfaro) dijo que ya estaba autorizada la conexión de Plaza Guadalajara con el tren, y el otro día fuimos a la Cámara de Comercio a la junta y los del tren no nos supieron decir. Dicen que todavía no saben dónde se va a hacer la conexión, si va a ser aquí o en el pasaje Morelos (otro centro comercial subterráneo contiguo a este). Esa es nuestra esperanza de los pocos que estamos todavía, como 30. Esa es la esperanza vedad, de que eso nos ayude a que la plaza la arreglen”, comentó Isabel Peralta.
Esta mujer es de las pocas comerciantes que aún abre su local comercial para tratar de llevar el sustento a su familia. Ella es madre soltera, tiene cinco hijos y además de este negocio ha tenido que buscar otros empleos que le ayuden a solventar los gastos de su casa.
