Fui de los primeros que deportó Trump: Migrante
Una revisión de papeles en la empresa donde trabaja pintando autos en Estados Unidos hizo que lo deportaran, tras 23 años de vivir allá y hacer familia; ahora, este paisano regresa a Querétaro sin un peso y con los sueños rotos
Por Rafael Hernández Guízar

“Yo de tonto que me fui para allá (Estados Unidos), vengo bien dolido, ya ni aunque me dejaran regresaba; y le voy a decir algo, no son los americanos, son los mexicanos, los que tienen ya papeles porque ellos piensan que les vamos a quitar el trabajo a sus hijos, da tristeza, son los mismos mexicanos los que te tratan mal”, lamentó Rogelio Sámano/Foto: Rafael Hernández Guízar
Son los mismos mexicanos radicados en los Estados Unidos quienes maltratan a sus paisanos, les ponen obstáculos y hacen que los deporten, afirmó Rogelio Sámano Rubio, un migrante recién deportado.
Oriundo de Querétaro, este señor de 58 años se encontraba ayer sumido en depresión en plena Plaza de la Liberación del centro de Guadalajara: derrotado, sin dinero, sin comer, con los zapatos rotos y sin identificaciones.
Hace 23 días fue expulsado de los Estados Unidos como parte de la cacería de indocumentados que emprendió el presidente de aquel país, Donald Trump; desde entonces, ha tenido que caminar, viajar a bordo del tren “La Bestia” de regreso a Guadalajara, donde espera encontrar ayuda para tener un nuevo comienzo.
“Yo estaba trabajando pintando carros en el este de Los Ángeles y apenas estaba haciendo mis trámites, ya tenía 23 años allá pero desgraciadamente me sacaron; migración malamente (sic) me quitaron todos mis papeles, mi identificación de allá y hasta mi credencial de elector de Querétaro, mi licencia y el seguro, llegué a Tijuana y me vine en el tren, he andado caminando, batallando y llevo ya casi un mes caminando y en el tren, ya ando dando las últimas”, soltó.
–¿Con quién vivía usted?
–Con mi esposa pero eso ya lo quiero dejar atrás.
–¿Tiene hijos?
–Sí, dos, dos hijas; pero eso ya mejor allá, allá se queda.
–¿Y qué ha pasado con ellos?
–No, pues ya no quiero ni saber nada de allá porque ya vi todo lo que va a pasar allá (en Estados Unidos) y ya mejor me regreso a Querétaro, pero mal, todo derrotado; así como me fui para allá (a Estados Unidos), así me regreso, sin nada y hasta tenía mi camioneta.
–¿Por qué lo deportaron?
–Pues había una revisión de papeles en la empresa; no nada más fui yo, éramos 150, desde San Diego nos mandaron a Tijuana y fuimos de los primeros, ya es un hecho que van a sacar a todos, hasta a los que traigan papeles de que pueden trabajar, hasta a esos.
–¿Por qué se fue a Estados Unidos?
–Pues para mejorar a mi familia, porque acá no había chamba, me dieron trabajo allá pintando carros.
–¿Usted se llevó a la familia?
–No, allá la conocí a ella y allá tuve a mis niñas.
–¿Y su esposa qué le dice?
–No, de hecho ella dice que no se va a venir para acá, pero lo que me duele son 20 años echados a la basura.
Con lágrimas en los ojos, el señor Rogelio relató a este reportero algunas de las cosas que ha vivido en su regreso al país, experiencias que cuenta como un trago amargo, pues no sólo ha sido despreciado y humillado, incluso estuvo a punto de arder en llamas.
“No, pues qué no pasé. Mire, estaba yo envuelto en una cobijita y unos muchachos me la quitaron, me iban a quemar vivo, nomás que me levanté y me puse duro”, dijo.
–¿Dónde fue eso?
–Ahí en Caborca (Sonora), mire para allá está bien duro, se me hace que está más duro en México que en Estados Unidos en cuestión de delincuencia porque he pasado unas que ni sabe. A veces no tengo ni para comer, pero a la gente ni le importa, la gente me rechaza, no sé por qué.
–¿Cómo se siente usted?
–Pues cómo quiere que me sienta, ya sin nada, sin feria, sin familia y sin nada, hasta con ganas de quitarme la vida, después de que trabajé 20 años pintando carros de esos de low rider y ahora vengo a mi país derrotado, tengo familia allá en Los Ángeles pero cómo les voy a pedir ayuda si no quieren saber de mi.
Desde la campaña electoral de Donald Trump las cosas empezaron a cambiar, pero a su entrada al poder, recrudeció: “Ya no va a haber trabajo, si no tienes papeles no vas a tener trabajo, ni las empresas te van a contratar porque las van a cerrar, es más ya ni en las escuelas te van a aceptar, a puro americano y yo lo siento mucho por mis paisanos porque son de los que más están fregando, hay muchos de la India y chinos, pero no sé por qué nomás contra los mexicanos”, agregó.
Tras unos minutos de plática, compartió también su visión de la situación en Estados Unidos, un panorama incierto por la cacería de indocumentados, migrantes mexicanos sobre todo que serían deportados si no pueden comprobar su situación legal en el país norteamericano.
“Pues a buscar trabajo, ya no creo que encuentre pero ya qué, voy a ir a mi lugar de donde no tuve que haber salido, me duele que vaya a llegar a empezar de nuevo, hasta vendí mi carrito que tenía, voy a llegar sin un peso, no tengo a nadie”.
Aún con la depresión que le acompañaba, este dolido ciudadano trataba de sacar fuerzas que le ayudaran a reponerse.
Con voz quebrada, dijo que aquellos que traten de seguir el sueño americano deberían mejor de pensarlo dos veces pues la situación en los Estados Unidos era cada vez más difícil.
“Que desistan, que no se vayan, que se queden aquí en México porque yo aquí he visto a mucha gente que la hace y yo de tonto que me fui para allá, yo vengo bien dolido, ya ni aunque me dejaran regresaba; y le voy a decir algo, no son los americanos, son los mexicanos, los que tienen ya papeles porque ellos piensan que les vamos a quitar el trabajo a sus hijos, da tristeza, son los mismos mexicanos los que te tratan mal, los americanos son más buena onda”.
Tras nuestro encuentro, se dirigió al palacio de gobierno a solicitar ayuda para regresar a Querétaro, un lugar donde ahora, tras más de dos décadas de ausencia, espera encontrar un nuevo comienzo.
