Robos al por mayor, y la patrulla ni pasa

Donde antes era una zona relativamente tranquila se ha convertido en sitio para ladrones a persona y autopartes, sin que el ayuntamiento de Enrique Alfaro haga algo por detenerlo

Por Rafael Hernández Guízar

La inseguridad se detonó irremediablemente en la colonia tapatía Chapalita donde los robos y agresiones a vecinos son constantes.

Se trata de daños ocasionados a transeúntes y locatarios sin que la policía pueda poner un alto.

“Yo por eso mejor tengo siempre un cuchillo aquí a mi lado, porque uno ya ni sabe qué”, dijo Cecilia González, empleada de una tienda de botanas de la zona.

–¿Y por qué, qué es lo que pasa?

–Pues robos, a cada rato y llegan hasta con pistola y qué haces; no, mejor yo tengo esto aquí por lo que se ofrezca.

–¿Y la policía?

–Pues pasa pero de todos modos llegan y roban, lo hacen súper rápido; llegan te apuntan, se llevan el dinero y ya.

Los asaltos se cometen incluso a plena luz de día en esta zona que se ubica al sur poniente de la ciudad y donde tradicionalmente se tenía un clima de paz y seguridad.

Ahora, las cosas han cambiado al grado de que varios de los vecinos se han empezado a organizar, primero para contratar seguridad privada, seguido de implementar sus propias estrategias de seguridad debido a la falta de efectividad de los policías municipales.

Incluso, afuera de centros comerciales y tiendas de conveniencia la presencia de los denominados “viene-viene” ha empezado a ser un problema para muchos.

Nada menos ayer por la noche, este reportero presenció agresiones a varios ciudadanos que se negaban a darle dinero a una persona visiblemente borracha.

Particularmente una mujer fue objeto de acoso y daños en su automóvil pues se le exigía dinero por haberse estacionado afuera de una Farmacia Guadalajara ubicada por la avenida Tepeyac.

Pese a las quejas de los vecinos y las promesas del alcalde Enrique Alfaro en torno a que sí hay seguridad suficiente, el patrullaje ha disminuido considerablemente según los afectados, al grado de sentirse inseguros para caminar de noche por sus calles.