Entrevista con Guadalupe Ángeles y Andrés Cisneros
Dos poetas, dos voces, dos sexos, coinciden en el lenguaje y la palabra para acercarse a la esencia de lo poético
Por José Antonio Neri Tello*

Guadalupe Ángeles y Andrés Cisneros, durante la entrevista/Foto: Cortesía
En el marco de la Feria Internacional del Libro, en espacios alternativos a la Expo Guadalajara, Andrés Cisneros asistió para presentar la antología Atlas Inverso de Poesía, que es una recopilación de 36 poetas nacidos en la década de los sesenta, y que como característica principal tienen un trabajo al margen de grupúsculos literarios. Junto al compilador, la también poeta Guadalupe Ángeles se encontraba en Guadalajara para asistir a las actividades artísticas que ofrece la ciudad.
Andrés Cisneros (Ciudad de México, 1979) es licenciado en letras hispánicas por la UNAM, es creador Vitrinas Últimas cenas, No hay letras para escribir un epitafio, Opera a la tempestad, entre otros. Además es el creador de Torneo de Poesía Adversario, y editor de Cisnegro: Lectores de alto riesgo.
Por su parte, Guadalupe Ángeles participó de los talleres de narrativa de Humberto Guzmán en la Casa del Lago y en el taller de poesía de Ricardo Yáñez. Ha obtenidos los premios Juan Rulfo para primera novela y Novela Breve de Rosario Castellanos.
Neri Tello: Quizá no se pueda definir la poesía, porque ello equivale a problemas de carácter filosófico y quizá ontológico, a los que únicamente pudiéramos llegar a acercamientos, ¿cómo se podría definir qué es el poema?
Andrés Cisneros: Desde la perspectiva amatérica el poema lo pienso como un ideograma, una estructura sólida en el sentido material, una lógica de procesos para direccionar un vector. El vector como energía es acto, entonces el poema es un fenómeno poiético y trasparente.
Guadalupe Ángeles: En tanto contener de espíritu, el poema es la patria del lenguaje, y ya que el lenguaje forma el ser, poeta y poema en determinada dimensión resulta ser lo mismo.
NT: ¿Qué lugar ocupa el lenguaje dentro de la vida cotidiana y cómo este se traslada a la poesía?
GA: Ya lo dijo Ángel Carlos Sánchez, hasta la palabra mas reseca puede mostrar el mundo, y la poesía es esa manifestación de la vida y del ser, como habitante del mundo .
AC: Todo lo que hablamos y decimos es poesía, porque en algún momento fue estructura sólida; un poema, una canción, una nana es una canción de cuna, un aullido, un rascacielos con todas sus materias no es sino un dibujo, sino la cuenca de una letra en una palabra.
NT: ¿Qué es lo que hace diferente el lenguaje cotidiano al lenguaje poético?
GA: El espíritu, te pudo pedir que me sirvas un café, o te puedo pedir que me llenes de oscuridad para olvidarte.
AC: La trasmutación, el momento en el que un ser decide consciente o inconscientemente alterar el orden del significado. Por eso la poesía oral, la que se olvida y se recuerda como nueva historia, o la que se guarda como historia escruta y se olvida como novedad. La voluntad del lenguaje.
NT: ¿En qué momento la metáfora, no solo como figura retórica, le da alma, sentido y razón de ser al lenguaje poético?
GA: En el momento en que sientes que todo a tu alrededor se constituye como una espiral en descenso que te jala o te asumes tu mismo como esa espiral pero en ascenso y te nombras.
AC: La metáfora es el sentido del lenguaje, el aprendizaje es una metáfora del conocimiento. Conocer es trascurrir por un camino irrepetible, aprender es repetir ese conocimiento. La metáfora es el dibujo que guarda la piedra como una herida donde florece el musgo. El animal mas grande de la tierra es el bosque.
NT: ¿Qué peso tiene el compromiso social dentro de la poesía?
GA: Toda poesía es una denuncia contra lo banal, o superficial eso es quiera o no su compromiso, porque es la manifestación del espíritu en contra de la cosificación de los seres.
AC: Dialécticamente pienso: hay poetas que escriben para ratificar el mundo, el lenguaje, tal como es, como ha sido; hay poetas que buscan trasformar lo que es, ambos se cruzan, a eso le podemos llamar fuego cruzado, la violencia opresiva secreta del lenguaje.
NT: ¿Por qué llamar violento al lenguaje?
GA: Porque te penetra, te altera, te hace otro, sin que el cambio sea visible. Se asume o no esa violencia, se soslaya, se niega, pero no te deja imperturbable o frío.
AC: El lenguaje es principio del caos, y el caos representa toda ruptura de certidumbre, mas violento no puede ser un poema.
NT: ¿Cómo juegas con esas emociones, y las ponen en juego en función del otro?
GA: Las emociones nacen siempre en función del otro, sino sería onanismo, somos seres sociales y nos interconectamos con las otredades a través de esas emociones, que también nacen del cuerpo.
AC: Las emociones son la incógnita, el poema es la función y la función es un gesto, un rostro que puede derivar en otro ser, ese otro que se revela como un poema, como una nueva forma de esculpir con el mar de la X que se forma en el cruce infinito de las olas, un fractal efímero, eterno, sobre la arena.
NT: En México, existe una vasta tradición poética, y hay una configuración de la poesía marginal, ¿a qué es lo que se enfrenta el poeta marginal? ¿Qué poetas o qué libros deberían de leerse para entenderla?
GA: Papasquiaro, Aullido de Cisne; Ángel Carlos Sánchez, Oscuras palabras sueñan con despertar; Andrés Cisneros, Eufórica Partituras para la Guerra.
AC: Hay que googlear, estridentismo, agorismo, poeticismo, infrarrealismo y todo lo que signifique algo, alguien que quiera romperte la madre.
NT: ¿Qué fue lo que marcó a los poetas de tu generación, qué tenían en común?
AC: La generación no como un espacio temporal sino como una forma a larga distancia de coexistir en la coincidencia generada de un pico dentro de la frecuencia de la csima, es decir, la cima, la sima, la altitud de una caída, en ese sentido mi generación es una búsqueda constante que está compuesta por hermanos de la destrucción, es decir de lo que lentamente construimos con granos de pólvora.
GA: No me asumo como parte de una generación porque mis hermanos en poesía han sido siempre los grandes desterrados, de dónde, de la tierra donde es posible la solidaridad, el amor común, los ideales que tiempo ha están muertos.
NT: Y si seguimos en esa línea ¿qué autores jóvenes, dentro de lo marginal, son una apuesta interesante?
AC: Uno de los poetas más jóvenes que conozco es Enrique González Rojo, que tiene ochenta y ocho años. La juventud no es una condición del cuerpo sino un ejercicio de la materia del lenguaje. De los poetas nacidos hace poco encuentro mucho ímpetu, muchas ganas de romper sus sonrisas amarillas en un círculo y eso es un buen principio. ¿Quieren nombres? Elías Herrera Andrade, Javier Gaitán, Alejandro Fepo, Joana Medellín, Ricardo Suasnavar. Pregúntales por inbox qué piensan de la poesía joven y ahí tendrás tu respuesta
GA: Nydia Pando, Marlene Zertuche, Gustavo Iñiguez, Gabriela Mata y tantos otros que sólo cuando decidan asumirse poetas dentro del caos que es el mundo, los escucharemos.
*Colaborador especial
