Cada fin de semana es lo mismo: Vecinos

Habitantes de la colonia Jardines de los Poetas se dijeron hartos de que domingo a domingo los “fieles católicos” bloqueen impunemente cocheras y calles, sin que la Secretaría de Movilidad, y menos el párroco del lugar hagan algo

Por Francisco Andalón López

Saturada de vehículos la calle Rómulo Velasco por la nutrida asistencia de católicos al templo San José de los Poetas; aunque dicen hacer el bien y se golpean el pecho durante una hora, con sus acciones incomodan a los vecinos de la colonia Jardines de los Poetas/Fotos: Cortesía

Saturada de vehículos la calle Rómulo Velasco por la nutrida asistencia de católicos al templo San José de los Poetas; aunque dicen hacer el bien y se golpean el pecho durante una hora, con sus acciones incomodan a los vecinos de la colonia Jardines de los Poetas/Fotos: Cortesía

Continúa el malestar de vecinos de la calle Rómulo Velasco, en la colonia Jardines de los Poetas, porque los visitantes al templo de San José de los Poetas les tapan sus cocheras y ya no sólo son los feligreses los que están a punto de provocar un conflicto con los habitantes, sino hasta los propios integrantes de grupos de esta Iglesia llevan a cabo estas malas prácticas de civilidad.

Este fin de semana, una de las constantes fue ver a coches estacionados no sólo tapando cocheras, sino hasta la calle en su totalidad, tan sólo porque tenían un evento para recaudar fondos de ayuda para este templo que también funciona como casa de formación religiosa o seminario de una Congregación.

Uno de estos carros fue un modelo Figo, placas JNE 6726 que bloqueaba dos cajones de estacionamiento de los departamentos que se ubican en el costado norte de la calle y en doble fila se encontraba un carro Jetta, con placas del Estado de México MGY 8596.

Una vecina, a quien llamaremos María por temor a que le hagan algo “estos feligreses que se olvidan de las enseñanzas que ofrece la palabra de Dios”, contó a Página 24 que al llegar a su hogar pretendió estacionar su carro en el lugar que le corresponde, pero no pudo hacerlo por esta situación.

Se bajó, acudió a las oficinas que hay en el templo y pidió que anunciaran que este par de vehículos estaba tapando su cochera, pero tuvo que esperar más de media hora hasta que salieron los jóvenes dueños de estos automotores, pero no movieron sus carros, sino que esperaron más tiempo ahí platicando.

“Me dijeron que tuviera paciencia, que estaban esperando a que les abrieran el portón (del templo) para poder meter sus carros, porque ahí tienen una explanada en donde podrían dejarlos”, contó esta habitante.

Molesta por esta actitud, ingresó de nuevo al templo, exigiendo hablar con el párroco o encargado, señalándose que se trataba del “padre Pedro”, con quien pudo platicar, pero en vez de darle una solución, tan sólo hizo como que le interesaba lo que le decía pero no pasó nada.

“La cuestión es que casi todos los fines de semana pasa esto, tan sólo porque se les ocurre tapar las cocheras, por la güeva de no caminar, todos quieren dejar aquí afuera sus carros y no les importa que tapen las cocheras y nadie les dice nada, ni siquiera ese padrecito con quien he hablado ya en un par de ocasiones y hasta mi esposo se peleó con ellos hace tiempo”.

La preocupación que ahora tienen es que al enfrentarse con quienes tapan las cocheras, podría darse una situación adversa, como peleas o hasta que maten a alguna persona, puesto que connatos de bronca ya ha habido.

“Una vez mi esposo se hizo de palabras con un señor que vino con toda su familia y hasta le dijo que en cuanto saliera de misa iban a arreglar sus problemas; mi esposo lo espero al final de la misa y el señor nunca salió”, narró como parte de una de sus malas experiencias.

Cada que ocurre esta situación, se da aviso a la Secretaría de Movilidad, pero nunca han aparecido y como no les dan algún número de reporte, lo más seguro es que ni les hagan caso, según presumen algunos vecinos.

“¿Hasta cuándo nos van a hacer caso, hasta que alguno de sus cucarachas del templo maten a alguno de los vecinos por este problema que nadie quiere atender?”, fustigó María.

Este problema no es nuevo; este Diario publicó el lunes 24 de diciembre de 2012 el calvario que los habitantes tienen que pasar tan sólo por vivir junto a un templo y desde entonces no ha habido una respuesta de la Secretaría de Movilidad y menos de quienes llevan las riendas de esta iglesia.

Lo paradójico, es la contraposición hasta a las enseñanzas del catolicismo, tal como se estipula en el Catecismo de la Iglesia Católica número 2179, que establece que una parroquia “es el lugar donde todos fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía”.

“La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, la congrega en esta celebración, le enseña la doctrina salvífica de Cristo y la lleva a practicar la caridad del Señor en obras buenas y fraternas”.