No sacan ni para comer, el ayuntamiento les cierra por no pagar
Las bajas ventas a las que se han visto sometidos los últimos meses ha ocasionado que muchos de ellos ya piensen en tirar la toalla
Por Rafael Hernández Guízar

El abandono es total, goteras por todos lados, locales cerrados y paredes deterioradas es la realidad a la que se enfrentan los comerciantes/Fotos: Francisco Tapia
“Esta y la anterior administración son la misma chingadera, a ninguno les importamos”, dijo ayer un comerciante de Plaza Guadalajara al lamentar las ventas miserables que tienen.
Con sólo el 30 por ciento de sus ganancias, alrededor de 300 familias del mercado tapatío Plaza Guadalajara, deben sobrevivir en una situación en la que no sólo enfrentan la falta de clientes, sino también, la advertencia del ayuntamiento tapatío pues fueron requeridos para desaojar los locales.
“Quienes deben se van a tener que ir, porque hay quienes deben tres, cuatro, hasta 11 mil pesos al ayuntamiento, pero cómo le hacemos si no nos ajusta para nada, si no sale ni para comer”, dijo el mismo locatario quien prefirió el anonimato.
Otra de las comerciantes de este sitio, Rosa Gutiérrez, indicó que “no es justo, yo tuve que empezar a vender dulces y café y gracias a los de aquí a que vienen a comprarme un cafecito o un té es que sobrevivo, porque de otra forma pues no” (sic), dijo.
“En el ayuntamiento nos habían dicho que nos iban a apoyar pero no nos dejaron ni siquiera tener un anuncio, dijeron que nos iban a dar publicidad y no sé qué tanto y nada de eso fue cierto, mire yo vendía más cuando estaba allá arriba, cuando estaba en la calle, ahora no saco ni para la comida”, siguió.

Los comerciantes continúan con sus actividades cotidianas, pese a la falta de clientes, que ha reducido sus ventas de manera notable
-¿Cuánto gana usted por día señora?
-Pues prácticamente nada, entre 50 y 100 pesos.
-¿Y cómo le hace, le ajusta con eso?
-Pues no, pero este es el patrimonio de mis hijos, no tengo nada más que ofrecerles.
Al recorrer la plaza observamos un descuido total; goteras, olor a humedad, cristales rotos, cortinas torcidas, oxidadas y paredes resquebrajadas es lo que ofrece este sitio que ha sido ignorado por el alcalde Enrique Alfaro pese a que está justo por debajo de su oficina.
Por cierto que ante la llegada de la navidad, los comerciantes esperan que al menos en el ayuntamiento les permitan salir de sus locales y vender en la superficie de este subterráneo ya que de otra manera, advirtieron, no tendrá ni siquiera para comprar la cena en sus hogares.
