Las ventas no mejoran en el inmueble

La inequidad que se dio en la distribución de los espacios, ha ocasionado que muchos comerciantes no logren vender ni cien pesos al día

Por Rafael Hernández Guízar

El nuevo Mercado Corona sigue con sus conflictos, pues ahora lo único que se quema en su interior es el silencio y la falta de clientes/Foto: Cortesía

El nuevo Mercado Corona sigue con sus conflictos, pues ahora lo único que se quema en su interior es el silencio y la falta de clientes/Foto: Cortesía

“Ay señor, si no sacamos ni para comer”, lamentó ayer un locatario del mercado Ramón Corona en Guadalajara quien dijo que por día no gana ni 80 pesos, sin embargo, a sus 87 años de edad, continúa siendo cabeza de familia.

Se trata del señor Carlos Alvarado, un comerciante decepcionado del gobierno de Guadalajara, pues ni esta ni la pasada administración les cumplieron.

“Que cómo me va, pues vea, cuántos clientes ve usted”,  dijo muy molesto desde el interior de su local en el mercado Corona ubicado en el tercer piso de este centro comercial.

El negocio de don Carlos se ubica en un pasillo solo, donde se puede ver de un lado a otro sin problema alguno.

“Mire nomás, ni un alma”, siguió muy molesto.

Y es que sus 87 años de vida, este señor ha convivido de cerca con el comercio, por desgracia, las cosas cambiaron para mal en su familia con la construcción del nuevo mercado.

“Yo nací en el anterior mercado, uno antes de este que se quemó. Toda la vida he sido comerciante, antes vendíamos el artículo de temporada, ahora tengo que vender cosas que no se echen a perder y que no se vayan a quedar”, dijo mostrándome sus mercancías: Ollas de barro, braceros y sopladores.

“Ayer vendí 100 pesos, un día antes 80 y todos los otros días de la semana 10 ó 20 pesos, es todo lo que he vendido y así ha sido desde que nos pusieron aquí”.

Pese a sus peticiones porque se le diera oportunidad de ser agrupados en diversos giros, en el mercado Corona se permitió que hubiese negocios distintos, lo cual orilló a muchos de ellos a vivir así, a expensas de que por error, alguien suba al tercer nivel y se le ocurra pasar por los pasillos solos, en los que apenas uno o dos locales son abiertos ante la ausencia de clientes.

Por cierto que, a lo largo de todo el mercado, casos como el del este señor son cuantiosos, un sinfín de personas se muestran igualmente molestos por la mala distribución y las condiciones de inequidad, sin embargo, deben soportar esto ante la situación que les embarga pues se trata de su único medio de subsistencia.