Lenguaje, su vehículo

A decir de la escritora, el trabajo poético en Jalisco ha ido perdiendo rigor con la entrada de la tecnología, esto dado por la facilidad en el publicar y por la mendicidad de likes que actualmente se vive

Por José Antonio Neri Tello*

“A mí me gusta mucho cuando veo un interés por el lenguaje y a partir de él trastoque algo ordinario que puede ser una representación simbólica, o puede ser desde un plato, algo muy cotidiano, en un sentido honesto”, Karla Sandomingo/Foto: Cortesía

“A mí me gusta mucho cuando veo un interés por el lenguaje y a partir de él trastoque algo ordinario que puede ser una representación simbólica, o puede ser desde un plato, algo muy cotidiano, en un sentido honesto”, Karla Sandomingo/Foto: Cortesía

La constancia y la perseverancia han sido una de las cualidades que han hecho de Karla Sandomingo una escritora comprometida con su forma de concebir la poesía. Es referente obligatorio. Ha sido editora, periodista, tallerista y docente. Ha publicado entre los libros Afonía del Agua, Venir del Agua, Círculos del fuego, Navío de tu agua, Salomé, Instrucciones para dividir pájaros, Madera sola, Después de la luz, la piedra, entre otros. Fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, además ha sido premiada en los Juegos Florales Anita Pompa de Trujillo en 1996 y en el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2008. Actualmente es docente en la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV).

Neri Tello: Quizá no se pueda definir lo que es poesía porque tendría problemas de carácter filosófico, y ontológico, lo que podríamos llegar es a acercamientos, entonces ¿cómo podríamos definir lo que es el poema?

Karla Sandomingo: Definir poema y definir poesía son dos cosas muy distintas. Como sucede con el arte, ha cambiado mucho la manera de definir el poema, si es que se puede definir, como de pronto es difícil definir el arte. El arte era re-significar la realidad con algo bello, construido, o creado por el ser humano para comunicar una emoción y eso ya es algo obsoleto. El arte conceptual desde el mismo término está eliminando lo emocional, ya no es la belleza lo que se busca, tampoco renombrar, ni construir algo nuevo. En el poema pasa algo parecido, por un lado hay una especie de estancamiento, desde las épocas de Baudelaire no hay algo nuevo sustancial, lo que si es que se ha radicalizado mucho la escritura de un poema.

NT: ¿En qué sentido?

KS: Hablo de sonido, de pronto el poema se va hacia el performance, o la poesía visual. Ya no encuentro tanta música, cuando era uno de los ejes principales. Hoy la poesía es más visual que musical. La realidad es que tampoco sé que es un poema.

NT: ¿Entonces se puede definir desde la indefinición?

KS: Lo que sucede es que el poema está en tránsito de ser ya otra cosa. En términos estrictos, el poema es una construcción con el lenguaje, que intenta decir las cosas de una forma en la que se encuentre en una realidad distinta, un punto de vista que salga de lo “normal”, se puede hablar de rimas, musicalidad, etc… pero me parece más interesante hablar de poesía. En el sentido de la poesía está en búsqueda, el poema es un recurso para buscar la poesía. Vuelvo a mi respuesta original, no se puede definir.

NT: ¿Qué lugar ocupa el lenguaje común, y como ese lenguaje se traspola a lo poético?

KS: Hay un discurso primero y en él hay varias formas de abordar el poema a través del lenguaje. Hay quién utiliza un lenguaje cotidiano, hay quién utiliza un lenguaje más hermético; pero tiene que trastocarse el lenguaje mismo, a mí me interesa mucho ese tipo de poesía. Me interesa mucho esa poesía, cuando la verdadera herramienta y el verdadero interés sea el lenguaje mismo para comunicar algo, pero que sea el lenguaje mismo, la forma. Hay poemas que son más importantes por sus contenidos y hay otros son importantes por su forma como sucede en cualquier disciplina artística. A mí me gusta mucho cuando veo un interés por el lenguaje y a partir de él trastoque algo ordinario que puede ser una representación simbólica, o puede ser desde un plato, algo muy cotidiano, en un sentido honesto.

NT: ¿A te refieres a un sentido honesto?

KS: En que a veces solo es copias de…, o les importa la forma sin decir nada. Me gustan los poemas que reflejan una honestidad, y que esa honestidad tiene una búsqueda en el lenguaje mismo.

NT: Este lenguaje se va construyendo a partir de un lenguaje metafórico, ¿cuál será la función de la metáfora, si es que tiene una función?

KS: La metáfora ya no se está utilizando tanto, a menos que se esté utilizando un escenario ordinario para hablar de otro escenario ordinario que puede ser una metáfora deficiente, me interesa más las imágenes poéticas que la metáfora, no sé qué tan agotada esté actualmente. Es mejor el encuentro de una realidad trastocada con el otro a través de lenguaje. Aunque la metáfora puede ser accesible, es un canal o un puente para el lector.

NT: Si se pudiera definir una identidad, o un canon de la poesía en Jalisco, cómo se definiría ese canon.

KS: Lo voy a definir como lugar común, y no me gustan los lugares comunes. Jalisco es un lugar con mucho interés de escribir poesía, más que narrativa, y es sorprendente porque tenemos a Juan Rulfo y a Arreola como nuestros grandes escritores que han trascendido el tiempo y han llegado a otros países. Es muy interesante que haya tantos poetas, que muchos todavía son musicales, aunque a veces nos pasamos de lanza con los sonsonetes; yo me incluyo. Pero no se puede hablar de un canon, no sé si se pueda hacer un canon. Podrían pedirme veinte narradores y yo llegaría a diez y ya no sabría en quién más, es un decir, es una proporción. Pero si dices cien poetas a lo mejor si los puedo decir, es un decir, es una proporción. En ese sentido en un tiempo más adelante podrá marcar una huella en el país y ojalá fuera del país. En Jalisco hay una huella importante, poetas hay muchísimos. Hay una proliferación de revistas, editoriales ahora que hay el internet, blogs. Es un fenómeno, no creo que suceda como sucede en otros estados aquí en Jalisco. En Jalisco hay una efervescencia de escritores que pretenden escribir poesía, y podemos poner todos los casos, los que intentan, pero no pueden, y los grandes poetas.

NT: Tú comienzas a publicar en los años noventa, en esos años fueron el boom, porque fue donde proliferaron revistas, es momento en que nació editoriales que hoy son referentes como Mantis, Arlequín, Paraíso Perdido… Qué fue lo que marcó esa época, en esa época en la que tú hacías la revista El Hoyo.

KS: A mí me llama la atención que aquí en Jalisco hay una especie de laguna antes de esa época. No puedo citarla con precisión pero es anterior a esa época tu señalas, había un arquitecto estrella, nuestro pintor estrella, los mismos Arreola y Rulfo se dieron a la fuga, no estaban en Jalisco. Estaban los que sí fueron alumnos de ellos, estaba Jorge Esquinca, para ponerte un ejemplo, estaba esta generación de Carmen Villoro, Jorge Souza, Luis Armenta, Dante Medina, Patricia Medina un poquito más grande que ellos, y que fueron los últimos maestros, en el sentido práctico; con la vieja escuela del rigor, de las lecturas, del análisis, de los que tallereaban y trabajaban los textos, me parece ellos fueron los últimos maestros. No estoy diciendo que los que venimos detrás de ellos no hayamos querido o renunciado a todo esto, lo que sucede es que las formas de vida han disuelto esta figura, empezando por la facilidad para publicar, todo mundo puedo publicar, no importa si tiene o no ISBN o que no esté registrado; si se tiene una impresora y un programa de diseño ya se puede tener un libro. También están los libros en Amazon, subes un libro a la redes y se vende, como sea. Me parece que en ese sentido, sin ser un parteaguas, es un momento interesante en la literatura jalisciense. Siento que hay después una especie de orfandad, ya no sé cómo funcionen los talleres; pero por la misma facilidad de comunicación y las nuevas tecnologías, hay miles de likes y se sienten escritores, hay una forma distinta de ver el oficio. Por ejemplo, hay material, quiero hacer una silla, veo un tutorial en YouTube y ya soy carpintero, dicho de forma burda. Se ha perdido conciencia del rigor en el trabajo poético.

NT: ¿Qué era lo que buscaban ustedes en aquel entonces?

KS: Era una cosa muy rara lo que se hacía en Jalisco, era como decir ¿por qué le llevaban serenata a las mujeres en aquel entonces?, es como lo que sucede hoy en la Minerva, porque gane o pierda todos se van a la Minerva a festejar o acompañarse en el duelo o en su miseria. Lo mismo pasa con las editoriales, es como si el jalisciense tuviera una necesidad más allá de sí mismo de poner editoriales. Creo que la mayoría de las editoriales querían publicar, difundir, promover y, en muchos casos, tener la editorial que yo quiero que exista. Así hicimos Tragaluz, hicimos la revista que nosotras queríamos leer para no esperar que no la hagan, la vamos hacer nosotras. Nos decían las Tragalight y había muchas críticas, pero todo mundo quería publicar en Tragaluz, era una revista que nos divertía muchísimo, que nos acercaba como amigas, era un pretexto y en muchos casos así es una editorial aquí. Esa era necesidad, publicar o difundir el trabajo de otros. Eso pasó con Arlequín cuando empezó, se publicaron entre ellos en una especie de vaquita y fue algo muy inteligente lo que hicieron. Entre todos pagaban una publicación en una tanda, ellos eran diez. En el Hoyo también fue una cosa similar, queríamos publicar los trabajos de alguien más. Publicamos a Raúl Bañuelos y a Raúl Aceves. En Jalisco también hay una vocación de editores y no solamente de poetas. La historia de las editoriales es una historia larguísima, desde antes de Arreola existe este fenómeno de una publicación independiente. Hemos sido grilleros, cristeros, rebeldes y de alguna forma subyacente está el Estado, pero también hemos hecho cosas al margen, sobre todo ahora que la cultura está tan golpeada, ha habido crisis tras crisis en la cultura y sin embargo se sigue produciendo; los pintores siguen pintando, los músicos siguen componiendo, produciendo sus tocadas, los escritores igual, aunque escribir sea algo más fácil (en comparación a otras disciplinas) porque basta con entrar a una biblioteca o te metes a internet y ya puedes leer; aunque no se puede ir por la calle tan fácil vendiendo poemas, como un pintor vende un grabado.

*Colaborador especial