Alfaro no combate la inseguridad ni da servicios públicos, acusan
En las colonias Rancho Nuevo y División del Norte, en Guadalajara, no hay calle, alumbrado ni seguridad pública; pese a las denuncias al ayuntamiento, estos no han movido un dedo
Por Rafael Hernández Guízar

Vecinos de dos colonias tapatías padecen diariamente las pestilentes emanaciones del río San Juan de Dios, que se encuentra a cielo abierto; ese no es el peor de los males, pues el sitio ha sido elegido por el narco para tirar ejecutados/Fotos: Rafael Hernández Guízar
“Un tiradero de cadáveres”, llamana habitantes de las colonias tapatías Rancho Nuevo y División del Norte a su comunidad, tronaron ayer los inconformes.
Se trata de una serie de crímenes que se han cometido en esta zona y otras pero que tiene repercusión directa en ellos. pues en los alrededores del río que divide estas dos colonias se dejan los cuerpos, algo que infunde miedo entre los ciudadanos.
“Pues lo que pasa es que no hay seguridad, eso es lo que pasa, que no pasa la patrulla, cuando algo sucede les habla uno y se tardan horas en venir, si vienen”, dijo Guadalupe Rivas, vecina del lugar.
“Es un tiradero de cadáveres, la última fue hace como una semana cuando vinieron a dejar al muertito para allá para el río”, agregó.
–¿Y el patrullaje?
–Pues no hay casi, casi ni vienen y luego también que está todo oscuro, más que nada (sic) lo que necesitamos es que vengan y arreglen las lámparas y que pase la patrulla porque no sirven, está como boca de lobo.

Las patrullas de la policía no se paran en la zona porque las calles están destrozadas
–¿Y ya lo reportaron ustedes?
–Ya, pero nadie hace nada.
La situación no es ajena para el presidente municipal Enrique Alfaro, dijo la mujer, pues asegura que cuando éste se encontraba en campaña, se le pidió ayuda y se le expuso el grave problema de inseguridad que se vivía, algo que no ha tenido respuesta favorable para los ciudadanos.
Calles destruidas, sin banquetas y un olor fétido que emana del río que divide ambas colonias es el escenario que a diario deben soportar los vecinos de esta zona de la ciudad capital.
A decir de la indignada mujer, la vida es cada día peor en este sitio pues otro grave problema que se tiene es la falta de espacios para que sus hijos puedan jugar.
Indicó que es en los márgenes del río donde tienen que jugar futbol y otras actividades pues no hay más.
Y es que el riesgo a que caigan los niños al cauce del río es claro, más que el agua contaminada que se aprecia entre las piedras y basura que componen un paisaje fétido al que se han tenido que acostumbrar los vecinos.
