Es la cuarta parte de lo que gano: Heladero
Con su carrito de nieves en las inmediaciones de la Antigua Central, un hombre criticó las condiciones en que el ayuntamiento tapatío mantiene a los ambulantes, quitándoles el pan
Por Rafael Hernández Guízar
Enrique Alfaro coarta la libertad de trabajar y obtener ingresos de manera decente, sentenció ayer un vendedor de helados en las inmediaciones de la Antigua Central Camionera.
A sus 55 años de edad, Saúl Lucio Argandoña, aseguró que esta es la única forma que ha encontrado para seguir llevando el pan a su casa y que en el ayuntamiento de Guadalajara le cobran mil 200 pesos mensuales por permitirle laborar como ambulante, una cuarta parte de lo que gana en su carrito heladero.
“Que nos deje trabajar, que sí nos cobre, no digo que sea de oquis (sic) pero no así, no a esas alturas como está cobrando, bueno a mí, hay unos a los que les cobran más y ya cuando son mucha familia pues no se puede con los gastos”, dijo.
Y es que a su edad, Saúl ya no encuentra trabajo alguno que le permita llevar el sustento a su casa.
Lamentó que en varias ocasiones debe salir corriendo cuando no alcanza a pagar el permiso y los inspectores del ayuntamiento intentan quitarle su mercancía.
Aclaró que la reglamentación que en Guadalajara se tiene para el control del comercio, impide que se pueda tener un modo honesto de vivir.
