Descuidan patrimonio de los tapatíos por intereses inmobiliarios

Las puertas de la modernidad se abrieron en la ciudad, pero darle paso incluyó deshacerse de casas y edificios de históricos que la ciudad ha ido echando de menos. Ahora la ciudad luce moderna, pero sin identidad, a la deriva de los desarrolladores

Por Francisco Andalón López

La casa Robles Castillo, obra del arquitecto tapatío Luis Barragán, ha sido objeto de varios negocios y bares a los que no les ha importado la trascendencia del inmueble; ahora serán tacos/Fotos: Cortesía

La casa Robles Castillo, obra del arquitecto tapatío Luis Barragán, ha sido objeto de varios negocios y bares a los que no les ha importado la trascendencia del inmueble; ahora serán tacos/Foto: Cortesía

La Casa Robles Castillo, considerada como la primera obra formal del arquitecto Luis Barragán, es apenas uno de los ejemplos de cómo este tipo de fincas con valor artístico y patrimonial no son cuidadas y, como en este caso que se convertirá en una taquería, han pasado a contar con otro tipo de giros o simplemente han desaparecido.

Uno de los casos más recordados es el de la finca Maisterra, que se ubicaba en el número 542 de avenida Chapultepec, esquina con vidrio, que fue derribada por la constructora Grupo Lar para la edificación de Horizontes Chapultepec.

Esta vivienda estaba catalogada como una casa de valor patrimonial por parte de la Secretaría de Cultura, con una calificación de valor artístico relevante, proveniente del movimiento moderno por la composición y materiales locales utilizados para su construcción según la corriente que fue seguida.

Horizontes Chapultepec tenía la licencia de construcción del ayuntamiento de Guadalajara, por lo que, como le estorbaba la Casa Maisterra, simplemente la destruyó a pesar de las múltiples voces de oposición

Horizontes Chapultepec tenía la licencia de construcción del ayuntamiento de Guadalajara, por lo que, como le estorbaba la Casa Maisterra, simplemente la destruyó a pesar de las múltiples voces de oposición

Horizontes Chapultepec tenía la licencia de construcción por parte del ayuntamiento de Guadalajara, por lo que, como le estorbaba esta vivienda, simplemente la destruyó y a pesar de las múltiples voces de oposición, sin importar los recursos legales para que fuera reconstruida como estaba, esto simplemente no ocurrió.

En el centro de la ciudad, también existen cuando menos otras 10 casonas que son utilizadas como bares y antros, entre las que destacan tres con un valor histórico, como las de Prisciliano Sánchez 407, que fue el centro anti reeleccionista de Jalisco y ahora es el “Caudillos”, Galeana 277, que fue la escuela libre de ingenieros y pasó a ser el “Circus” y Maestranza 239, una bodega municipal en la época colonial que se convirtió en “La Katrina”.

En todos estos casos, se rentaron los inmuebles, se obtuvieron los permisos para fungir como bares y nadie alzó la voz para evitar que el patrimonio artístico de Jalisco se viera afectado, sin que el instituto nacional de antropología e historia (INAH), que es el encargado del resguardo de viviendas con más de 100 años de antigüedad o la secretaría de cultura, hicieran algo al respecto.

La casa de Prisciliano Sánchez 407 fue el centro antireeleccionista de Jalisco y ahora es el “Caudillos”, conocido bar gay

La casa de Prisciliano Sánchez 407 fue el centro antireeleccionista de Jalisco y ahora es el “Caudillos”, conocido bar gay

En 2013, el periódico El Informador daba cuenta de que cuando menos 26 viviendas con valor patrimonial habían sido demolidas, gracias a que el Tribunal de lo Administrativo (TAE) así lo había decidido, por considerar que ninguna casa era intocable, pese a contar con más de 100 años de antigüedad.

Lo curioso de todo es que las demoliciones ocurrieron en zonas donde había mayor plusvalía para los desarrollos inmobiliarios, como la zona de Providencia, en donde el ayuntamiento de Guadalajara había negado algunos permisos por esta situación.

Las fincas que se perdieron estaban ubicadas en Eulogio Parra, en el centro de Guadalajara; Ontario número 9587, en Providencia; avenida Patria S/N,  entre Acueducto y Alberta, también en Providencia.

José María Vigil número 3119; avenida de La Paz S/N esquina Juan Ruiz de Alarcón; retorno del Torreón número 1815, en Providencia; Hipódromo S/N, en Providencia; Justo Sierra número 2550-2541; Río de Plata número 2477, en Providencia; Federalismo frente al número 2135, en Perímetro A; avenida Américas número 1930, en Providencia; Mar Egeo número 1424, en Ávila Camacho.

En el año 2012, una vivienda perteneciente al Colegio de Notarios de Jalisco y que contaba con valor patrimonial, fue demolida parcialmente, hasta que la Secretaría de Cultura intervino, pero el daño ya estaba hecho

En el año 2012, una vivienda perteneciente al Colegio de Notarios de Jalisco y que contaba con valor patrimonial, fue demolida parcialmente, hasta que la Secretaría de Cultura intervino, pero el daño ya estaba hecho

Avenida Chapultepec número 542; Montreal número 919, en Providencia; Chaco número 3004, en Providencia; Chaco número 3200, en la misma colonia al igual que Montreal número 1386; avenida Niños Héroes esquina con avenida Circunvalación; en la calle de Francia, en la colonia Americana.

Retorno del Torreón número 1815, en Providencia; avenida Vallarta número 3300, en el Límite de Guadalajara y Zapopan; Apaches número 710 y General Eulogio Parra, en Providencia; Turín número 2787, igual en Providencia; Barranquilla S/N, en Providencia; Guadalupe Zuno número 1973; Miguel de Cervantes Saavedra y Lerdo de Tejada.

Por si esto fuera poco, en el año 2012, una vivienda perteneciente al Colegio de Notarios de Jalisco y que contaba con valor patrimonial, fue demolida parcialmente, hasta que la secretaría de cultura intervino, pero el daño ya estaba hecho.

Esta vivienda se ubica en la esquina de Guadalupe Zuno y General San Martín, construida a mediados del siglo pasado, con estilo funcionalista y que era llamada la “casa china”, con autoría del arquitecto Juan José Barragán, hermano de Luis Barragán.

Pero esta situación de demoler viviendas con un valor arquitectónico es algo que se ha dado a lo largo de la historia, como por ejemplo, la penitenciaria de Escobedo, que estaba donde actualmente se encuentra el parque Revolución, mejor conocido como parque Rojo, que se construyó en 1845 y fue destruido en 1933.

En 1876, en el centro de la ciudad, se edificó al puro estilo parisino las Fábricas de Francia, que por el éxito de sus negocios, se amplío en 1898, pero como había una expansión de la ciudad, con la creación de nuevas avenidas, se decidió derribarlo en 1946, para la construcción de lo que ahora se conoce como avenida Juárez. Este inmueble estaba en el cruce con 16 de Septiembre.

Y como caso emblemático, habrá que mencionar a la escuela Constitución, que fue inaugurada en 1915, ubicada entre avenida Vallarta, Pedro Moreno, Tolsá (hoy Enrique Díaz de León) y Escorza, que sirvió como Palacio de Justicia y como escuela de música de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

En 1980, cuando se dio a conocer la intención del entonces rector, Jorge Zambrano Villa, de derribarla para hacer un edificio de rectoría, generó una gran oposición, de ahí que un sábado por la madrugada se hicieran algunos destrozos del edificio, para que posteriormente las máquinas acabaran con su labor y se construyera el inmueble con espejos que ahora se tiene y que por cierto acaba de ser remodelado por el actual rector, Tonatiuh Bravo Padilla.