Un referente de la poesía en Jalisco
“Yo estoy perdido, ¿voy a seguir en el lenguaje de la provincia o voy a seguir en el lenguaje de la ciudad? Ya ninguna de las dos cosas me gustan y como que estoy perdido”
Por José Antonio Neri Tello

“El único compromiso que tiene la poesía es el de comunicarse “con”, y si no se comunica “con” no se es poeta, y ese “con” deja punto suspensivos, y ese “con” puede ser una lagartija o una persona, y si no te comunicas con esa lagartija o esa persona, ¿para qué escribes?”, Ricardo Yáñez/Foto: Cortesía
Ricardo Yáñez (Guadalajara, 1948) es uno de los poetas de lectura obligada en Jalisco, quien además del oficio de escritor se ha desempeñado como profesor y periodista. A lo largo de su trayectoria, su taller de sensibilización ha sido un referente obligado para varios artistas como músicos, pintores y poetas en el estado. Sus registros poéticos los toma del lenguaje campirano, que lo lleva a la estructuración de una poesía cercana a las personas. Es autor, entre otros libros, de Divertimento, Ni lo que digo, Estrella oída, Novedad en la sombra, Versos dicen y Desandar. Poesía reunida.
Neri Tello: Usted es el poeta del pueblo porque logra utilizar los registros propios del pueblo para revelar lo que está allí ¿cómo es que el lenguaje cotidiano se subordina al lenguaje poético?
Ricardo Yáñez: Mira, en realidad no sé, lo que sé es que no quiero estar en el lenguaje de la ciudad, la ciudad no me gusta, tengo más de cuarenta años de vivir en la Ciudad de México y prefiero vivir en la provincia. Y mi única manera es de seguir en el lenguaje de la provincia, pero eso también se agota y uno no sabe qué hacer, yo no sé qué hacer, yo estoy perdido, ¿voy a seguir en el lenguaje de la provincia o voy a seguir en el lenguaje de la ciudad? Ya ninguna de las dos cosas me gustan y como que estoy perdido.
NT: Yo no lo noto perdido, pero en esa perdición noto que hay una regresión -si me lo permite- hacia el campo.
RY: Exactamente, yo soy poeta campirano, no provinciano, y eso es rarísimo porque nunca viví en el campo, viví en las orillas de la ciudad, no en el campo, pero lo que tengo es amor al campo, no amor a la ciudad, a la ciudad no le tengo ningún amor. Ni a Guadalajara, ni a la Ciudad de México, aunque a Monterrey un poco; pero no he hecho ningún escrito a Monterrey que tenga que ver con la ciudad, el único que he escrito tiene que ver con la ciudad no con las estrellas.
NT: ¿Qué función tendría la poesía?
RY: ¿Con respecto a qué?
NT: Pensando en el lenguaje y lo social, no me refiero al compromiso, sino función del otro, por ejemplo, en la cuestión campirana, si hay un compromiso con ese espacio, con ese mundo, con ese, universo.
RY: Mire, el único compromiso que tiene la poesía es el de comunicarse “con”, y si no se comunica “con” no se es poeta, y ese “con” deja punto suspensivos, y ese “con” puede ser una lagartija o una persona, y si no te comunicas con esa lagartija o esa persona, ¿para qué escribes?, el problema de escribir, -y digo de escribir porque puede ser hablar- sino sabes escribir para que una lagartija te entienda, o para que otra persona te entienda ¿para qué escribes?, lo voy a decir de otra manera más fuerte, si no sabes escribir para que una lagartija se entienda, o que otra persona se entienda, entonces ¿para qué escribes?
NT: ¿Cómo es que el poeta va dejando, en ese ejercicio, las vísceras, el sentimiento, la emoción, lo que es?
RY: Lo que va haciendo es negarse a sí mismo. Si no se niega a sí mismo no es poeta.
NT: ¿En qué sentido se niega?
RY: Yo soy yo y a la vez no soy yo. Se lo voy a decir de otra manera que es más patética, yo no soy yo, yo soy alguien que habla desde mí y no sabemos quién es ese alguien.
NT: ¿Eso le daría un carácter universal?
RY: No sé si carácter universal o no, pero lo que sí es un hecho (es que) no es un carácter individual.
NT: En el momento en que habla de un “sí” o de un “con”, como usted lo nombra, entonces está perdiendo las individualidades.
RY: Uno no habla para convencer a nadie, uno habla para convencerse de que alguien lo está convenciendo a uno, y ese alguien no sabemos quién es.
NT: Entrando a lo que es la poesía en Jalisco, es usted un referente de la poesía en el estado.
RY: Aunque vivo en el Ciudad de México, sé que soy un referente de la poesía en Jalisco, pero eso no vale nada.
NT: Mi pregunta va en otro sentido, la generación que usted le tocó vivir, es una generación que pone las bases del desarrollo de la poesía en Jalisco.
RY: Es la primera generación poética de Jalisco, como generación. Antes había poetas, pero aquí ya hay una generación.
NT: ¿Qué era lo que tenían en común, con el paso del tiempo, qué es lo que ve de común en esta generación?
RY: No teníamos nada en común, no tenemos nada en común, lo que teníamos en común era que nos gustaba la poesía. Y mal o bien, nos atrevimos a hacerla. En común no teníamos nada, excepto el hecho de que necesitábamos hacer algo que no existía.
NT: ¿Qué era eso?
RY: No había generaciones poéticas, había habido generaciones de narradores, de pintores, de músicos, pero no de poetas. Eso era lo que teníamos en común. Aunque no concordemos mucho entre esa gente, esa gente no concuerda, cada uno anda por su lado.
NT: Ustedes como generación comenzaron los talleres literarios.
RY: Yo fundé el primer taller literario de Jalisco porque alguien me invitó. Antes no había talleres literarios en Guadalajara, había tertulias literarias. Pero me tocó, no es que yo lo hice.
NT: ¿En qué año?
RY: Fue más o menos en el 68 o 69 no recuerdo.
NT: ¿Qué es lo que había allí?
RY: A mí me invitó alguien que se llamaba Omar Sánchez, que después lo mataron ametrallado en la cocina de su casa. Pero no lo conocí realmente, si lo conocí fue porque él me invitó para que diera ese taller. Ya había un taller de Arreola pero no en Guadalajara, el primer taller en Guadalajara me tocó fundarlo a mí, pero no estoy seguro.
NT: Tomando como referencia los talleres, ¿qué función han tenido en el desarrollo de la poesía en Guadalajara?
RY: No lo sé de verdad, porque los talleres son nefastos, pero dentro cumplen con una labor muy chingona, son nefastos porque nosotros queremos que la gente sea chingona y la gente en general no puede ser chingona, unos lo van hacer y otro no lo van hacer. Los que nos dedicamos a los talleres como Raúl Bañuelos y Carmen Villoro son gente talentosa, muy cabrona, pero que debemos saber que no podemos hacer genios de los que no son genios, pero si podemos hacer que consideren bien lo que leen y lo que escriben. Y ese es mi trabajo, que consideren lo que leen y lo que escriben.
*Colaborador especial
