Cartas a Pagina 24

El proyecto “Tierra Mojada” se dio a conocer en la administración de Francisco Ramírez Acuña, como gobernador de Jalisco. Con este proyecto se hicieron cambios de uso del suelo en los municipios de El Salto, Tlajomulco de Zuñiga, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan, para facilitar la construccion del “famoso” macrolibramiento, el cual detonaría esta zona con la construccion de viviendas de interes “social”. Se aprobaron en ese proyecto la construcción de 67 fraccionamientos, 23 en El Salto, 40 en Tlajomulco y los restantes cuatro en Tonalá, por estar más cercanos al corredor industrial del sur de la ciudad y de El Salto respectivamente.

Así se aprobó la construcción del fraccionamiento de Las Azucenas. En la administración de la alcaldesa del Partido Acción Nacional (PAN), Bertha Alicia Moreno Álvarez, se hizo el cambio de uso de suelo en ese predio, a pesar de las voces de inconformidad de algunas organizaciones ciudadanas y de habitantes originarios de este municipio, en sesión de cabildo, se aprobó por mayoría.

Nuestra inconformidad y preocupación era que este predio era una laguna de temporal, y cada año se llenaba de las aguas que escurrían de los cerros cercanos y del desborde del canal del Ahogado y del río Santiago. En ocasiones era utilizado para sembrar arroz y otras veces cereales, además de las flores azucenas, del cual tomó ese nombre.

Nuestras sospechas se han estado confirmando cada año, unas menos y otras más. Como lo fue hace ocho años, el 7 de julio del 2008, cuando la colonia La Azucena, conocida como “Bonito Jalisco” se inundó, afectando los bienes y la salud de más de 200 familias. Esta contingencia se unió a la tragedia que cinco meses antes enlutó el hogar del niño Miguel Ángel López Rocha, el cual murió al caer accidentalmente a las contaminadas aguas del canal del Ahogado, pocos metros antes de su unión con el río Santiago. Desde entonces, el mencionar a la colonia La Azucena es sinónimo de contaminación y muerte.

Hoy, después de ocho años, la historia se repite. El pasado lunes 27 de junio se inundó otra sección de esa colonia, con más de 70 centímetros de aguas nauseabundas, afectando cerca de 90 viviendas. Días después, el 6 de julio, otra tormenta torrencial inundó más de 150 viviendas, con acumulación de agua desde los 50 centímetros hasta 1.50 metros. Afectando a cerca de 120 viviendas con la pérdida total del menaje de casa. Tenemos que recordar que desde la inundación del 2008 la CEA se vio obligada por la presión pública a construir un cárcamo de bombeo, pues en esa zona del fraccionamiento se acumula el agua de lluvia junto a las aguas negras que brotan de los drenajes de las miles de casas que están habitadas. Pues no se nos puede olvidar que el nivel del río Santiago está dos metros por encima del nivel del piso de esta colonia. En otras palabras, por fuerza se tienen que bombear las aguas que se acumulan en los tres vasos reguladores que alimentan el cárcamo. De otra manera esa agua no podrá salir de ese lugar.

Las últimas inundaciones son sólo el inicio de lo que este temporal de lluvias puede causar en esta colonia, que nunca debió de construirse. Lo más lamentable es ver que siguen comprando casas, arriesgando la vida de sus familias. Por otro lado, no podemos olvidar que además del ayuntamiento de El Salto, tienen responsabilidad en este tipo de construcciones peligrosas el gobierno del estado, pues es su obligación certificar que cualquier proyecto inmobiliario cumpla con todas las normas de seguridad para los futuros habitantes, y aún más cuando se pretende construir a pocos metros de cualquier cuerpo de agua, como lo es el río Santiago.

El gobierno federal también es corresponsable de este problema de salud y de pérdida de bienes inmuebles, pues nos queda claro que la Semarnat y la Conagua, no están haciendo su trabajo. Estas instituciones se supone son las responsables de proteger los cuerpos de aguas nacionales, y no pueden permitir que los ayuntamientos acuerden hacer los cambios de uso del suelo en un territorio que está en manos de la federación.

¿Qué podemos esperar en estas colonias? Si las lluvias siguen azotando, no habrá poder humano que salve a los habitantes de otra gran inundación, pues es una zona como que está dentro de una laguna de temporal, y para poder garantizar la seguridad y los bienes de los habitantes afectados, la única solución es reubicarlos a otros lugares más altos. No hay de otra. Que paguen los responsables de los tres niveles de gobierno, y los fraccionadores corruptos y criminales que paguen con recursos y con cárcel su voracidad, que ha provocado sufrimiento a familias inocentes que sólo querían tener un hogar digno para vivir.

No podemos dejar de señalar que los que han comprado viviendas en esta colonia tienen responsabilidad (han pasado ocho años de la primera inundación, y de constante denuncia en todos los medios de información), pues a pesar de que todos tienen un celular (menos el perrito) siguen demostrando su ingenuidad, cuando compran casas en lugares donde no es seguro para tener un hogar. Así sigue pasando en Tlajomulco y en El Salto. Miles y miles de familias siguen llegando a habitar colonias que nunca debieron de existir. La ingenuidad, por no decir otro adjetivo calificativo, es una causal de que la corrupción y la impunidad sigan reinando en este municipio con la complacencia de los tres niveles de mal gobierno.

Es evidente de que esta generación de ciudadanos ha sido educada con un programa lleno de golpes de pecho. Esperamos que las oraciones logren despertar al pueblo aún dormido. El que este libre de culpa, que lance la primera piedra.

 

Atentamente

Raúl Muñoz Delgadillo,

presidente del Comité de

Defensa Ambiental de El Salto